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¿Debería Acudir a un agente Literario antes de intentar vender mi libro a una editorial?

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¿Quieres intentar publicar tu libro con una gran editorial? Entonces, la mejor manera de no perder tu tiempo y tu dinero (imprimiendo copias de tu precioso manuscrito a mansalva) es contactar con agentes literarios, que son el filtro que las grandes editoriales usan para encontrar buenas obras.

El proceso es el mismo que el de contactar con las editoriales. Haz tu selección, no mandes tu carta a TODOS los agentes literarios de España, y prepara bien los documentos que vayas a mandar. En otro post te contaré cómo preparar tu propuesta editorial. 

Muchos escritores son reticentes a acudir a un agente literario, porque estos se suelen quedar con un 15% del 10% que te correspondería, de cada ejemplar que vendes. Como lo oyes. Sin embargo, no es tan malo como suena. Ellos sólo ganan dinero si tú ganas dinero; si vendes. Y sabes lo que quiere decir eso, ¿verdad? Pues que van a poner toda su carne en el asador para encontrarte una editorial a la que le guste tu libro. Eso sin contar con que a ese agente literario le ha encantado tu manuscrito, y eso ya es motivo de orgullo. Además, los agentes literarios suelen ser quienes venden tu manuscrito en el extranjero, así que son figuras importantísimas, si lo que realmente quieres es conseguir una mayor difusión para tu obra. 

“Espera, espera, ¿estás diciéndome que, si mi libro cuesta 10 euros, yo, que sólo iba a ganar 1 euro, ahora le tengo que dar a mi agente 15 céntimos? Pero, entonces, sólo me quedarían 85 céntimos. ¡Menuda miseria! ¡No tengo ni para comprarme una barra de pan de pueblo!” Si estás pensando esto, no estás solo. Yo opinaba igual. Pero ¿qué preferirías: vender mil copias en España, con lo que ganarías 1000 euros (si vendieses tu libro a 10 euros)? ¿O prefieres vender a otros países y conseguir vender, quizá, 10.000 copias, con lo que ganarías 10.000, menos el 15% que se llevaría el agente literario (10.000-1500= 8.500)? ¿Prefieres ganar 1000 euros u 8.500 euros? La respuesta es obvia.

Tenemos un producto entre manos que cuesta muy poquito producir. Me he expresado mal. Escribir una novela no es simple. ¡Es tu tesoro y tienes que estar bien orgulloso de ella! Pero, una vez que la tienes, es barata de multiplicar y, si es un producto bien hecho, te puede dar unos beneficios inmensos. No es como una pintura, que, tras tu esfuerzo, te tienes que desprender de ella. Las historias son la bomba. Lo que quieres para ella es cuanta más difusión, mejor. Y un agente literario puede conseguir eso por ti. Será el dinero mejor invertido de toda tu carrera.

Además de poder vender tu libro a editoriales o agentes de otros países, los agentes pueden lograr que la industria cinematográfica se interese por tu historia. Lo que te daría una publicidad impagable, y haría que vendieses más libros.

¿A que ya no suena tan mal lo de acudir a un agente literario?

En España, la figura del agente literario no se utiliza tanto como en el extranjero. Por ejemplo, en países como Estados Unidos o Inglaterra, en donde no se concibe que un escritor no acuda a un agente literario para tratar de vender su novela.

Aquí tienes una lista de los agentes literarios en España:

https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/recursos-1/agentes-literarios/57-agentes-literarios

Como ocurre con las editoriales, documéntate antes de enviar tu obra a todos los agentes de la lista. Haz una clasificación de ellos. Pon en tu top 10 a tus preferidos o más atractivos (no físicamente. Ya me entiendes); los que suelan publicar tu género. Escribe luego los nombres de los que te gusten menos pero que publiquen el género que escribes o has escrito. Después, pon los menos apetecibles. Si no te contestan los de arriba, inténtalo con estos últimos. Que la esperanza sea lo último que pierdes.

¡Buena suerte!

¿Qué es mejor: Auto Publicarse o “Perder el tiempo” intentándolo con una editorial?

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Se trata de la pregunta del millón, aunque tiene una respuesta sencilla. Depende. Y ¿de qué depende? Pues de según cómo se mire, todo depende. De acuerdo; bromas aparte, depende, fundamentalmente, del género que hayas escrito. Me explico.

Imagina que has escrito un libro de no ficción, sobre un tema híper específico: Por ejemplo, “El problema de la superpoblación de jabalíes en Asturias”. ¡Ey! No te duermas, que esto sólo es un ejemplo.  Eres un experto en la materia y, además, has escrito el libro con un enfoque único. Tu solucionador es perfecto, y está claramente indicado en la Tag Line de la portada: “Qué hacer para deshacerse de estos molestos individuos”. Con este libro sabes que no tendrás problemas para encontrar a tu público objetivo: agricultores del Principado de Asturias, a los que los cerdos salvajes invaden durante todo el año, dejándoles sin frutas y verduras. ¡Serán cochinos! Además, has hecho un poco de research; te has documentado, y sabes que tu público objetivo son los mil agricultores que viven en Asturias. 

En este caso, tu mejor baza será auto publicarte, ya que no necesitas de una casa editorial que se encargue de darle difusión a tu obra. Hoy día, los canales de “social media” pueden ayudarte a conseguir reunir a un buen número de personas interesadas en un tema en particular. En este ejemplo tan específico, probablemente, muchos agricultores no sean muy activos en Facebook o en Instagram, pero algunos estarán, y a los más tradicionales aún puedes encontrarlos a través de anuncios en los periódicos de la comarca, por ejemplo, o en la Televisión local. También puedes contactar con asociaciones y grupos de interés por e-mail o por carta. De cualquier modo, será sencillo dar con tu público objetivo, ya que tan sólo requiere algo de esfuerzo por tu parte, que centrarás en documentarte y encontrar a estos agricultores a los que les gustaría deshacerse de los horrendos jabalíes. 

Cuando ya tengas a tu grupo de interesados reunidos (virtualmente), entonces, hazles saber que has escrito un libro único que va a solucionar sus problemas. ¡Véndelo! O aprende a venderlo, y luego, sí: ¡véndelo!

Lo bueno de auto publicarse, como todos sabemos, es que el 100% de las ventas del libro será para ti. Imagina que vendes tu libro a 10 euros. Si se lo has vendido a 1.000 personas, entonces habrás ganado 10.000 euros. Fácil, ¿verdad? Imagina si lo vendes a 20 euros. La cuestión es que ¿por qué ibas a acudir a una casa editorial para que venda un libro tan específico, y te deje con un 10% del PVP (Precio de Venta al Público)? No tendría ningún sentido. Porque esa editorial no le va a ofrecer más difusión que la que tú le vayas a dar; porque no necesitas una gran difusión para un libro tan específico, que sólo va a interesar en Asturias, y, en particular, a agricultores que quieren deshacerse de los cochinos jabalíes. A ellos puedes encontrarlos tú. A los jabalíes, no. Me refiero a tu público. De hecho, si vas con una editorial, ésta te va a pedir que los busques tú. Te lo aseguro.

Sin embargo, si lo que has escrito es ficción, entonces, eso ya es otro cantar. Deberías intentar venderlo a una casa editorial, porque ellas, además de publicarla en Amazon (como tú estabas pensando hacer), serán las únicas que puedan conseguir una mayor propagación de tu obra (en otras plataformas). Por ejemplo, en La Casa del Libro, El Corte Inglés, en librerías, etcétera. Porque, seamos honestos, si esperas tener ganancias vendiendo sólo a tu familia y a tus cuatro amigos, vas listo. Necesitas encontrar a tu público; a aquellas personas que vayan a lanzarse a comprar tu libro, porque el género o el tema les interesa.

Es cierto que ceder tus derechos de publicación a una casa editorial da una rabia terrible, porque, hoy día, es complicado encontrar una editorial que vaya a darte un Advance por tu libro (dinero de antemano). Lo que ahora hacen las editoriales más humildes que han decidido confiar en autores noveles es producir (sin excesivos medios) el libro, y publicarlo, sin más. Producen una tirada pequeña (de unos 200 ejemplares), y esperan a que se venda una cantidad determinada de ellos, o una cantidad específica de dinero, para transferir las royalties al autor. 

Si esa tirada se agota, es entonces cuando lanzan otra tirada de otros 200 ejemplares. Y eso explica cuando lees a esos autores que han publicado su primer libro hace tan sólo unos meses o un año y ya están gritando a los cuatro vientos: ¡Ya hemos agotado la primera edición! ¡Vamos a por la segunda! A ver, no me malinterpretéis. Eso está genial. Pero, cuando eres un aspirante a escritor y oyes/lees eso, te mueres de la envidia y te preguntas: Pero ¿es que ha vendido su alma al diablo? Ten en cuenta eso; que no es tan complicado agotar tu primera edición.

Ojo, que tampoco digo que sea lo más sencillo del mundo, o que en todas las editoriales hagan una tirada de 200. Pero no serán muchos los ejemplares de la primera tirada, y, entre tus familiares y amigos, si te pones pesado, no es tan milagroso agotar esa primera edición. Necesitaba que supieras eso. A mí me hizo sentir mejor el saberlo; no te voy a engañar.

La cruda realidad es que ir con una editorial es la única manera de que haya posibilidades de hacer llegar tu obra a gente que no te conoce, e incluso a otros países de habla hispana. Porque bendito sea el español, el idioma en el que escribimos, que es hablado por tantas y tantas personas. ¡Qué afortunados somos! ¡Tenemos el mejor idioma del mundo!

Así que, tratando de responder a la pregunta formulada al principio de este post, la respuesta es: si no es ficción lo que quieres publicar, quizá sea mejor guisártelo y comértelo tú mismo en cuanto tengas a un grupo decente de seguidores. Si, en cambio, has escrito un manuscrito de ficción, entonces, no seas vago o miedica e inténtalo con una editorial. ¿Qué tienes que perder? Como suele decirse, el “no” ya lo tienes, pero ¿por qué no te das una oportunidad? ¿Por miedo al rechazo? 

El mandar un libro a editoriales es como la vida: A unos no les gustarás, pero a otros, sí. Todos sabemos que, hoy día, casi hay más escritores que lectores. Así que no te tomes una negativa como algo personal. Puede ser que a esa editorial no le vaya ese género, o que en ese momento no quiera publicar ese tema porque acaban de publicar un libro similar y no ha dado los frutos que esperaba. O, simplemente, quizá ese día el que te leyó no estaba muy receptivo. Y no nos olvidemos de lo subjetivas que pueden ser las personas en lo tocante a gustos. 

Acuérdate de que J.K Rowling fue rechazada en un sinfín de ocasiones, y, sólo gracias a una niña pequeña, que ofreció a su padre, el editor, una reseña (hablada) extraordinaria, se publicó su obra maestra. El rechazo no quiere decir que tu novela sea mala; simplemente, que no va con esa persona en particular, o con esa editorial en concreto. Pero ¿quién ha dicho que tu libro sea malo? Si te dicen que no, a otra cosa, mariposa. ¡Y nada de lloros, porque son ellos los que pierden! Imagina cómo se sienten aún todas esas editoriales que rechazaron la historia de Harry Potter. Se sienten como el pompis (seamos finos).

Deja de enrollarte. ¿A qué editorial mando mi libro, entonces?

Compra una libreta mona. Sí, sí, como lo oyes; nada de “cutreces”. La necesitarás, primero, para apuntar tu plan de cómo vas a tratar de vender tu manuscrito a las editoriales, y, después, para escribir el plan de marketing para tu libro. Sí o sí, necesitas una libreta con estándares, para apuntar todas estas cositas. Te mereces una libreta de escritor. Yo tengo una grande, con separadores, porque prefiero ver las cosas con claridad. 

En cuanto la tengas, empieza a hacer una lista con las editoriales más grandes. No te cortes. Nunca se sabe si van a amar tu libro. Todo puede pasar. Puede que se trate de un libro maravilloso. Sin embargo, si no te contestan o te dan una negativa, tampoco te vengas abajo, porque estas grandes editoriales (Planeta y todos sus sellos, como Seix Barral o Minotauro; Anagrama; Penguin Random House y sus conocidos sellos, como Alfaguara o Fantascy, y un largo etcétera), todas estas súper editoriales, con muy pocas excepciones, tratan directamente con agentes literarios y con contactos. 

Las grandes editoriales también suelen poner trabas del tipo de: “sólo puedes mandar una copia impresa de tu libro, encuadernado y en papel de seda dorada”. Bueno, eso último es una hipérbole. Pero casi todas ellas piden un ejemplar del manuscrito impreso. Y, realmente, a día de hoy, especialmente en este año de la asquerosa pandemia, seguir pidiendo un manuscrito en formato físico, con todos sus microbios, me parece interesante, por no llamarlo deleznable, ya que es una clara indicación de que estas súper mega editoriales no leen lo que se les envía. Vamos, ahora que nos desinfectamos hasta el carné de identidad, ¿cómo íbamos a tocar un montón de papeles que nos llegan de sabe Dios dónde, cuando podrían estar manoseados por sabe Dios quién? Que estas grandes editoriales leen lo que se les envía, no se lo traga nadie. En realidad, pedir que mandes tu manuscrito impreso es un filtro que ponen para tener menos trabajo (menos manuscritos que rechazar).

De todos modos, quizá te apetezca probar suerte mandando tu novela a estas súper editoriales, porque, de cualquier manera, quieres intentarlo (y me parece maravilloso, te lo aseguro, ya que en esta vida, hay que pisar fuerte cuando se trata de perseguir nuestros sueños), o tal vez te parezca más racional probar suerte mandando tu novela a una lista de agentes literarios, de los que hablaremos en otro post.

Tras enviar tu manuscrito a las grandes editoriales, que suelen tardar de dos a seis meses en contestar, si es que contestan, sigue apuntando en tu libreta los nombres de editoriales algo más pequeñas, que suelen al menos contestar antes y de forma positiva en algunas ocasiones. Pero mi recomendación es ésa: empezar por las más grandes, porque tardan más, y porque, imagina que empiezas por las pequeñas, una te dice que sí, y, tras cuatro meses, te contesta una editorial grande aceptando publicar tu obra cuando ya has firmado tu contrato con la pequeña.

¿No sería terrible? Tremendamente irritante, por lo menos. Empieza por lo más alto, hazme caso. Tampoco es que, nada más mandar tu manuscrito a las editoriales grandes, tengas que esperar seis meses de brazos cruzados. Esta actividad la puedes combinar con el envío de tu manuscrito a agentes literarios (también, a tus favoritos; a los que hayas escuchado que son mejores. Ponlos al comienzo de tu lista).

Pongamos que las editoriales grandes no te han hecho ni caso. Peor para ellas. Algún día se arrepentirán. Pero que no decaiga la fiesta. Todavía tienes todas esas editoriales medianas o pequeñas, que, a pesar de ser más humildes, son tradicionales; es decir, siguen el modelo de publicación tradicional, en el que, como hemos hablado, el escritor cede los derechos de publicación sobre la obra, y recibe royalties de entre un 6% y un 12% del PVP (asegúrate de que es Precio de Venta al Público y no Precio de Venta al Distribuidor o similares).

Otras editoriales a las que llamaremos indeseables (y que no son pocas),  te pedirán dinero por publicar. Sí, como lo oyes. A tu cara. Bueno, tanto no; por e-mail o por teléfono, las más descaradas. Algunas casas editoriales lo anuncian a los cuatro vientos y en letra grande, tipo Caligrama, del grupo Penguin Random House, que, por una ingente cantidad, te publica el libro (dependiendo de lo que pagues, te darán menos o más servicios). Planeta también tiene un sello dedicado a sacar dinero de los pobres autores. Se llama Universo de Letras, y ofrece unos cinco packs editoriales, siendo el más caro el Pack Best Seller, que te costará 4.399 euros. Casi nada. Saben latín. Y griego, además.

De todos modos, hay algunas pequeñas editoriales que tienen el morro, permítaseme el coloquialismo, de explicarte que ellas son editoriales tradicionales, pero que tú te has de encargar de adquirir un número determinado de copias (que suele ir desde 50 hasta 200).

Estas editoriales, además de cobrarte, para que te publiquen el libro (como Universo de Letras y Caligrama), te darán sólo el 10% del PVP de los ejemplares que vendas. Por eso, la pregunta que debes hacerte es: ¿Por qué carajo iba entonces a publicar con ellas?

Es decir, ¿por qué no gastas ese dinero en producir tú mismo el libro y lo vendes en Amazon y en tu web y te llevas el 100% de las ganancias? De acuerdo, hay escritores que únicamente quieren escribir; eso lo entiendo, pero, por mucho que no nos guste la edición, la maquetación, el diseño de portadas, o el marketing, no podemos dejar que nos tomen el pelo. Si vas a gastar dinero en adquirir esas copias a precio de millón (porque estas editoriales te piden unos 20 euros por copia), entonces, ¿por qué no contratas a profesionales por tu cuenta? Quizá seas la bomba con la gramática, o se te dé bien maquetar, y sólo tengas que pagar los servicios de un diseñador. Pero es que, aunque tuvieses que contratar a un editor, un maquetador y un diseñador, déjame decirte que yo preferiría pagarles a ellos, y hacer todo por mi cuenta, antes que pagar a estas pseudo-editoriales (añadamos: “de pacotilla”), y que, además, luego te quiten el 90% de su PVP por cada ejemplar que vendan. Que, en realidad, vas a vender tú. Porque algo que debes tener muy claro es que, hoy día, serás tú quien promocione tu libro. Porque, incluso el gran Pérez-Reverte tiene que promocionar su libro, así que, en lugar de ir con estas editoriales de dudosa moralidad, publica tu libro tú mismo.

Lo sé, lo sé. El hecho de poder decir que es que la editorial X te ha publicado suena fabuloso. Pero, realmente, no tiene sentido. Si decides hacer eso, estarás anteponiendo tu ego y perdiendo tu dinero. Además, te estarás engañando a ti mismo. ¿Realmente estás orgulloso de que esas editoriales hayan publicado tu libro? Esas editoriales dicen que sí en el 99% de los manuscritos que se les manda. Es tu decisión, por supuesto.

Estas pseudo-editoriales que ofrecen esta práctica, que tienen el descaro de llamarla Co-edición, son, entre otras, Adarve, Ediciones Europa, El grupo editorial Caudal (Lacre es un sello de este grupoque hace esto)… En fin, hay unas cuantas. 

Diles NO. ¡No caigas en su trampa! Amazon te dará muchos más beneficios, y ese dinero que te ahorraste (que no les pagaste a ellos), puedes emplearlo en:

-Crear tu página web como escritor

-Pagar a un editor

-Pagar a un maquetador

-Pagar a un diseñador

-Comprarte un buen libro de Marketing

-Poner un anuncio en Amazon

-Poner un anuncio en Facebook

Aquí tienes un listado completo de las editoriales españolas: 

https://www.devoim.net/2018/09/indice-editoriales-espana.html

Entra en cada una de ellas e investiga qué es lo que están buscando, porque no todas van a aceptar el género que hayas escrito. ¡No mandes una aventura romántica a una editorial que publique novela histórica!

A ver, puedes enviar tu manuscrito igualmente, nadie te lo impide, pero perderás tu tiempo y se lo harás perder a los demás.

Un truco típico para crear la lista de editoriales a las que mandarás tu manuscrito es acudir a una librería, e ir a la sección en donde colocan los libros del género que has escrito. Lleva papel y boli, y comienza a tomar notas, ¡aunque te tomen por un loco! 

Y ahora, ¡ponte manos a la obra con esa lista! ¡Ya estás tardando!

32 Consejos útiles para escribir un libro

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¿CÓMO ESCRIBIR UN LIBRO?

¿CÓMO ENFRENTARSE A ESA PÁGINA EN BLANCO?

Antes de nada, pregúntate para qué quieres escribir un libro. Para algunos, escribir un libro es similar a una terapia, y no les importará guardar su manuscrito en un cajón una vez lo terminen. El mero hecho de escribir un libro puede ofrecer una satisfacción absoluta a quien lo escribe. Este tipo de libro suele ser como un diario o unas memorias, y no importa si no tiene una buena estructura, un variado y extenso vocabulario, o un buen final. Probablemente el autor ni siquiera lo lea una segunda vez. O, quizá, sí, cuando hayan pasado los años.

Otros quieren escribir un libro porque sienten que tienen algo que contar sobre un tema en particular, lo que suele ocurrir con los libros de no ficción. Pero una vez que lo escriben, o no desean publicarlo o, sí que quieren y de hecho lo logran, pero ya no desean embarcarse en la aventura de escribir otro. Quizá estas personas se guíen por aquello que el poeta cubano José Martí dijo un día como otro cualquiera: que “hay tres cosas que todo mortal debería hacer para trascender, y pasar a la historia. Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”.

Lo cierto es que la razón por la que quieres escribir un libro no importa demasiado, pero te ayudará a cumplir tu objetivo o a conseguirlo antes. 

Y es que, si conoces la razón por la que quieres escribir un libro, sabrás si realmente se trata de un sueño o tan sólo de un deseo pasajero. Si tu porqué es que tan sólo quieres parecer importante, entonces te diría que, por una razón tan superficial, yo no perdería el tiempo. Porque escribir es duro. Requiere trabajo, constancia e imaginación. Así que, si no estás dispuesto a invertir sangre, sudor y lágrimas, ve olvidándote de la industria editorial.

1. Género/Tema

¿De qué voy a escribir?

Lo primero que debes identificar es el tema sobre el que vas a escribir. ¿Qué quieres contarle al mundo? Quizá lo tengas clarísimo y sepas que quieres escribir una novela de misterio. ¡O tal vez quieras probar con una aventura romántica! Pero, si no lo tienes tan claro, haz un poco de brainstorming. Esto es algo que muy poca gente hace, pero que ayuda mucho a ordenar las ideas en tu cabeza, y a hacerte ver qué es de lo que realmente quieres hablar. ¡Adelante! Coge papel y boli (o pluma, escritor), y empieza a escribir las áreas o temas o incluso objetos que te resulten de interés. Quizá te gustaría hablar de la amistad, la familia; o a lo mejor te gusta la aventura, la mitología, los perros, las montañas, las catedrales, las chimeneas, las plantas, o los planetas. Los temas y objetos que puedes introducir en tu obra son infinitos, e incluso puedes escribir sobre varios de tus temas favoritos a la vez.

Por supuesto, un consejo importante que tienes que escuchar y asimilar es que hay veces en las que no debemos mezclar demasiados elementos. Por ejemplo, te apetece escribir una historia en la que se viaje al futuro, y en la que, además, haya extraterrestres, con súper héroes humanoides, una historia de amor, y una guerra… Sí, de acuerdo, esto suena a Star Wars, y esta serie de películas ha sido muy exitosa, pero se trata de la excepción que confirma la regla. George Lucas lo planteó todo muy bien, y la historia se desarrolla en varias películas diferentes. Pero para tu libro, para tu primer libro, tienes que entender que tú no eres George Lucas, y que debes centrarte en uno o dos temas, como máximo. Lo ideal es que escribas sobre un gran tema, y que mezcles varios elementos, pero sin pasarte. Muchos autores desconocidos, en su primera novela, quieren contar demasiado porque piensan que, si no lo hacen, no captarán la atención de un agente literario o de una casa editorial. Repite conmigo: “Nada de vampiros y zombies juntos, o de otras mezcolanzas similares.”

Es una buena idea que siempre estés enterado sobre qué temas están de moda. Por ejemplo, la plataforma Goodreads está genial para saber qué se cuece por el mundo. Sin embargo, no escribas sobre vampiros sólo porque es lo que se lleva. Muchas casas editoriales están hasta el gorro de imitadores, y, si el tema les tira para atrás, ni pasarán de leer la primera frase de tu carta de presentación. Si realmente quieres escribir sobre vampiros, claro está, que ¡adelante! Pero busca un enfoque original, que nadie haya usado aún.

Algunos dicen que hay que escribir sobre lo que se conoce, y para un libro de no ficción, esto es totalmente cierto, porque ¿cómo iba yo a escribir sobre aprender a tocar el piano si no sé tocarlo?

Sin embargo, para un libro de ficción, no siempre necesitas saberlo todo. En ficción, tu imaginación es tu mejor baza. Por supuesto, la historia ha de ser siempre realista, y cuanto más sepas sobre el tema del que escribes, más soltura tendrás y más creíble será tu historia. Pero, para que tu protagonista sea un policía, no necesitas saberlo todo de antemano, aunque sí tendrás que documentarte hasta convertirte en un experto sobre el tema.

2. Mensaje 

¿Qué valores quiero transmitir?

Una vez que has elegido el tema sobre el que quieres hablar, piensa sobre el mensaje que quieres hacer llegar al mundo. ¿Qué la vida es efímera y hay que aprovechar el momento? ¿Qué no debemos juzgar las apariencias de los demás o de las cosas? ¿Que el karma existe?

Medita sobre el mensaje que quieres hacer llegar al lector, porque eso te ayudará mucho a escribir tu historia. Algunas personas escriben por escribir y, aunque resulta complicado, algunos libros o películas no tienen mensaje en absoluto, o al menos no uno que merezca la pena asimilar. Enriquece tu historia con un mensaje importante que te apetezca transmitir. Las historias que calan hondo en la gente son aquéllas que esconden un gran mensaje.

3. Dónde (Setting)

¿Dónde te gustaría que se desarrollase tu historia? ¿En algún país en particular? ¿En espacios cerrados, al aire libre? ¿En una combinación de ambos? Quizá te apetezca crear una historia de aventuras que ocurra en Vietnam, o una de misterio que acontezca en el nublado Londres.

4. Cuándo

¿En qué época ocurre tu historia? ¿A día de hoy? ¿Hace miles de años? ¿Hace cien? ¿En el futuro? ¿O, quizá en un mundo paralelo, al mismo tiempo que está ocurriendo tu vida?

Quizá el cuándo es lo que dará a tu historia esa cualidad que la va a hacer diferente a las demás. O tal vez sea el dónde lo que puede cambiar radicalmente tu historia. Seguimos haciendo brainstorming, así que prueba diferentes alternativas y decídete por la más interesante de todas. Si no estás seguro, pregunta a un familiar. “¿Te resultaría interesante que viéramos una película ubicada en La Patagonia del siglo XIX? ¡Hay un asesinato y un misterio que resolver!” Si la persona a la que preguntas bosteza, quizá debas cambiar el dónde o el cuándo, ¿no te parece?

5. Trata de pensar en una Tag Line para tu historia

Ésta es la frase que informa de qué va la historia, pero tratando de venderla. Se suele pensar en ella cuando la historia está terminada, pero a veces ayuda pensar en ella antes de escribirla, porque te obliga a pensar por qué tu historia va a ser interesante, atractiva y diferente.

Un ejemplo de Tag Line podrían ser: “El solitario biólogo marino Pete se embarcará en un viaje a La Antártica, para escapar de su pasado. Lo que no sabe es que su pasado le alcanzará allá donde vaya.”

Trata de captar la atención del lector. Esta frase se suele poner en la cubierta del libro y todos sabemos cuan importante es una portada, porque el exterior sí que importa, y más de lo que crees.

Para mi novela de ficción/fantasía “Inconscientia” mi Tag Line es: “Un intento de homicidio llevará a la joven Vera al maravilloso mundo inconsciente, en donde se vuelve consciente.” “Oh, y ¿cómo será eso de volverse consciente en el mundo consciente? ¡Yo siempre he querido poder dirigir mis sueños nocturnos! Y ¿quién ha tratado de matar a la joven Vera y por qué? ¡Quiero leerlo!” ¿No te apetece?

6. Héroe/Heroína

¿Quién será tu personaje principal? ¿Qué tiene de especial esta persona? Quizá no tenga nada de especial, y eso es precisamente lo que quieres mostrar: que a cualquier persona, por insulsa que sea, le puede pasar de todo en esta vida. 

Tendrás que crear a tu personaje en tu imaginación, como si fuera una persona real. Deberás pensar sobre todos los detalles de su personalidad y vivencias pasadas, incluso si éstas no van a aparecer en la historia.

7. Antihéroe/Antiheroína

“El malo de la peli” es crucial. El villano de tu novela es tan importante (¡a veces más!) que el héroe o heroína. Porque es precisamente este vil humano el que hace que el protagonista evolucione como persona y solvente las dificultades que se le presentan en el camino.

8. Personajes

Los personajes secundarios son realmente importantes. Hacen que la historia se mueva con agilidad, y que el protagonista se enfrente a conflictos. Dales vida.

9. Acciones

Piensa en cosas que pueden pasar en la novela para que la historia fluya y merezca la pena.

Haz una lista de cosas que podrían pasar. En una historia hay acciones principales y de gran importancia, y otras secundarias, que hacen que la historia se cuente de manera más a mena. 

10. El final

Cuando pienso en escribir una nueva novela, casi lo primero que se me viene a la cabeza es el final. La sorpresa que hará que mi libro sea diferente y, sobre todo, que haya merecido la pena leerlo. Muchas veces leo libros aburridísimos y espero al final porque pienso que tiene que pasar algo, o sorprenderme de algún modo, pero muchas veces el final es exactamente lo que esperabas, lo que convierte al libro en un fiasco. Esto a mí incluso me llega a enfadar, porque me ha hecho perder el tiempo. Y el tiempo vale oro. Podías haber invertido ese tiempo en hacer cosas más productivas. Así que trata de pensar en un gran final para tu historia. Si no se te ocurre nada de momento, no importa, escribe, que la insipiración siempre llega cuando se está trabajando.

11. Lee

Por supuesto, si quieres escribir, necesitas leer. Y éste es el consejo estrella que cualquiera te dará. Pero no leas a cualquiera, o no interpretes con esto que tienes que leer Facebook a diario, o los posts de Instagram. Lee a buenos escritores. Lee a los clásicos y a los que están teniendo éxito ahora, también.

También, ve muchas películas. Las películas son historias visuales, que, en hora y media o dos horas, te presentan una introducción, un nudo y un desenlace. Es increíble cómo a veces, en tan poco tiempo, se consigue transmitir tanto de una historia y de sus personajes. Trata de hacer tu historia más visual, aprende de las buenas películas, crea diálogos que en tres frases te hagan conocer a cinco personajes y la historia de su vida. Muestra al lector más que cuenta. Aligerará tu historia, lo que siempre se agradece. Seguro que has oído eso de: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, ¿verdad? Pues eso.

12. Escribe

No hay cosa mejor que aprender a escribir que escribiendo. Parece una obviedad, pero es que, ¿cómo vas a aprender a escribir un libro, si no estás escribiéndolo? ¿A qué esperas para intentarlo?

Algo que me ha ayudado enormemente a escribir mejor e ir más directa el meollo es escribir en diferentes géneros (artículos, entrevistas, reportajes, poesías, cuentos, obras de teatro, microrrelatos…). Cualquier género te ayudará a perfeccionar tu técnica de escritura. 

13. ¿Por qué?

De acuerdo. Ya has decidido el género; qué temas vas a tratar; el dónde y el cuándo; el gran mensaje que quieres transmitir; qué heroína o héroe logrará crecer gracias a un conflicto increíble… Pero, ahora responde a esta pregunta: ¿Qué tiene esta historia de especial? ¿Por qué va a ser diferente? Si no puedes responder a esta pregunta, entonces dale otra vuelta, o dos o tres más, a tu historia. Sigue buscando.

14. ¿Quieres escribir un libro de no ficción?

Para escribir sobre un tema no literario, como he dicho, tienes que saber de lo que hablas, por su puesto, y enfocar el tema de una manera en la que le digas al editor qué necesidad vas a cubrir; lo que se suele llamar un solucionador. Piénsalo así: ¿Qué problema vas a solucionar con tu libro? Puede ser: “Enseñar a tocar la guitarra con tres reglas básicas e infalibles” o “Cocinar platos sanos en diez minutos”. Un consejo: graba primero todo lo que sabes sobre el tema, como si se lo estuvieses contando a un amigo. Esto te ayudará a estructurar tu libro. Luego, escribe lo que hayas grabado y comprueba que la estructura tenga sentido. Escríbelo con lenguaje sencillo, aunque con un estilo adecuado.

15. ¡La Vergüenza sólo para pecar! Decían en mi colegio cuando era niña…

Otro consejo importante que todo escritor debe escuchar es que escribas sin tapujos ni vergüenzas; escribe todo lo que te apetezca. Si piensas en que a tu abuela o a tu amiga les va a parecer mal lo que escribes, o se van a sentir identificadas, entonces apaga y vámonos. Si tienes reparos de algún tipo, tus historias serán superficiales y poco memorables. Los autores que han escrito sobre asesinatos o violaciones no es que apoyen este tipo de comportamientos, ni que tengan almas oscuras y extrañas. Olvídate de lo que la gente vaya a pensar de ti por escribir lo que has escrito. ¡Que te resbale lo que piensen!

Por último, cuando ya tengas tu plan, tu mapa indicando adónde vas, ponte en camino. Nada de Televisión, Facebook o Instagram, plataformas que hacen perder el tiempo a cualquiera. ¡Deja de chequear al prójimo y empieza a chequearte a ti!

Oblígate a sentarte al menos dos horas por día. O también puedes marcarte el reto de escribir tres páginas por día. Si lo consigues, ¡en 90 días podrías tener el primer borrador de tu manuscrito! Luego, tendrás que revisarlo varias veces, pero, por lo menos, ya tienes algo seguro con lo que trabajar. La constancia y la eliminación de distracciones es lo más importante. Quizá te ayude ponerte frases en el espejo de tu habitación: “¡Eres escritor!” “¡Ánimo!” “¡Tú puedes hacer todo lo que te propongas!” “Tu novela va a ser publicada muy pronto!” Piensa en mensajes positivos y colócalos en tu mesa de trabajo. Visualiza un futuro en el que consigues todo lo que te propones. Funciona; te lo aseguro.

Y, ahora, basta ya de cháchara, y “escuchemos” los consejos del gran sabio Stephen King para terminar de escribir tu libro:

16. No uses verbos en voz pasiva, y evita adverbios/palabras innecesarias.

17. No te obsesiones con la gramática perfecta. Intentarlo es como querer alcanzar lo imposible. El objeto de la ficción es hacer que el lector se sienta parte de la historia.

18. Apaga la TV. La TV es realmente lo último que un escritor necesita.

19. Lee, lee, lee. “Si no tienes tiempo para leer, tampoco tienes el tiempo (o las herramientas) para escribir”. Leer motiva, inspira.

20. Para ser un escritor necesitas leer y escribir. Aprendes mejor leyendo mucho y escribiendo mucho.

21. No te preocupes en hacer felices a los demás. Da veracidad a tus personajes, escenarios y diálogos.

22. Elimina las distracciones. Oblígate a seguir una cierta disciplina, y cúmplela a rajatabla.

23. Tienes tres meses. El primer borrador de un libro -incluso de uno largo -no debería llevarte más de tres meses, la duración de una estación.

24. Escribe palabra por palabra; poco a poco. El resultado final se consigue escribiendo palabra por palabra.

25. Mantén tu propio estilo. No imites a los escritores que te gustan. Inspírate en ellos, pero sé fiel a tu estilo.

26. Las historias son reliquias, parte de un pre-existente mundo sin descubrir. El trabajo del escritor es utilizar su caja de herramientas para extraer la historia como si de un fósil se tratara.

27. Tómate un descanso. Encontrarás que leer tu libro después de seis semanas de descanso resultará una actividad estimulante, lo verás con otros ojos.

28. Elimina las partes aburridas. Incluso aunque ello suponga matar un poco al escritor que llevas dentro (su ego).

29. La documentación no debería eclipsar la historia. La investigación no puede ocultar la historia de tu novela, sino volver a ella.

30. Escribe para ser feliz. Escribir no es hacer dinero, volverte famoso, conseguir citas, tener sexo o hacer amigos. Escribir es magia creativa; utilízala para enriquecer tu vida.

31. Muestra lo escrito. Piensa en cinco lectores diferentes que puedan leer tu obra. Ahora busca cinco amigos sinceros en los que confíes para que lean tu obra. Toma en cuenta sus opiniones a la hora de revisar tu novela.

32. Relee este post lleno de valiosos consejos, de vez en cuando.

Quiero Escribir un libro

¿Por qué resulta difícil escribir un libro?

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Escribir un libro no es tarea fácil, pero tampoco, imposible. Si estás leyendo esto, es porque quieres escribir un libro y no sabes cómo. Quizá esta idea ronde por tu cabeza desde siempre, o tal vez te hayas dado cuenta hace poco de que tienes algo que contarle al mundo. Puede que lo único que quieras sea dejar tu pequeña huella en la historia. De cualquier manera, ahora mismo, en este post, no importa la razón.

Pero ¿por qué no has escrito ese libro aún?

Pues por miedo. Y es que ése es el gran enemigo de los humanos. Miedo a lograr tus sueños, al fracaso, o incluso al éxito.

Para muchos, escribir un libro es un sueño lejano, que guardan en un rincón de su alma, cubierto de polvo, porque creen que así se mantiene a salvo y protegido en su interior, y con él, una llama de esperanza que les hace sentirse vivos. 

Tener sueños es algo muy bonito. Es lo que da sentido a nuestra vida. Y si tu mayor sueño es escribir un libro, no es de extrañar que te dé miedo hacerlo de una vez por todas, porque ¿qué pasará después? ¡Ya no tendré sueños! Bueno, pues déjame decirte que no debes ser tan dramático. Los sueños tienen una capacidad de adaptación increíble. Si tu sueño es escribir un libro y lo consigues, entonces tu sueño pasará a ser el de publicarlo. Si, entonces, logras publicarlo, entonces tu sueño se modificará y será, por ejemplo, vender tu libro. Si estás logrando vender tu libro a mucha gente, entonces, ¿por qué no te lanzas y escribes otro? Tu cabeza está llena de historias y de posibilidades infinitas. Pero el miedo a quedarte sin tus sueños, te frena.

Por supuesto, en ocasiones, lo que nos da miedo es enfrentarnos a la realidad, y si, por fin, conseguimos escribir ese libro que tanto ansiamos escribir, eso querrá decir que tendremos que comenzar a mandarlo a editoriales, y, probablemente, sufriremos rechazos. Y ¿quién quiere sentirse rechazado? Pues, nadie, claro está. Pero, como se dice en la bonita tierrina de Asturias, “no comas el gochu antes de matarlo”. Tú no sabes lo que va a ocurrir en esta vida. Tu libro será rechazado por algunas editoriales, tal vez por muchas; pero quizá llegue el día en que a una editorial le guste tu historia y decida publicarla. Siempre hay editoriales que apoyan a autores noveles. Probablemente no vayas a recibir dinero de antemano, pero, créeme. Puede pasar: es muy probable que tu libro sea publicado. Sobre todo, si confías en ti mismo. Bueno, y claro está, si tienes un buen libro. Porque si tienes miedo al fracaso, es porque también tienes miedo a que lo que has escrito sea mediocre. Pero lo bueno es que para eso hay solución; sólo hay que aprender a escribir. Puede tomar más o menos tiempo y determinación, pero aprender se puede aprender. De hecho, nadie nació sabiendo escribir. Ni siquiera Stephen King.

Pero hablemos ahora del último tipo de miedo; quizá el más extraño. Algunas veces, lo que nos da un miedo terrible es la posibilidad de tener éxito. Y, por si eso fuera poco, tenemos también vergüenza. Parece una soberana gilipollez, pero esto ocurre más de lo que crees. Alguien, allá por nuestra infancia (un profesor, un familiar, un supuesto amigo, o el indeseable que fuese), nos hizo pensar que nunca íbamos a tener éxito. Que no nos lo merecíamos. Que, si queríamos ganar algo, sólo podría ocurrir si pagábamos por ello. Y entonces, nos entra el miedo al éxito. Porque nos han hecho creer que se trata de un fruto prohibido para nosotros. Que otros se lo merecen más que tú. Nunca puedo evitar pensar en que aquellas personas que tienen éxito es, porque trabajan, sí, por supuesto; pero que es, además, porque desde que eran pequeños, su familia, sus profesores y sus amigos siempre creyeron en ellos; les animaban a levantarse cuando caían, y les felicitaban por todos sus éxitos; incluso por los más insignificantes.

Otros, lamentablemente, no tuvieron tanta suerte, y todavía a día de hoy creen que no se merecen tener éxito. Pero déjame decirte aquí y ahora que sí lo mereces. Tú te mereces escribir tu libro, publicarlo y venderlo. Porque tienes una historia maravillosa que contar; una historia que se muere por ser contada a gritos. Así que, antes de nada, libérate del miedo, porque con él a tu lado, ya puedes ir olvidándote de crear nada. Porque ésa es precisamente la razón por la que no has escrito tu libro todavía. Tienes un miedo terrible.