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¿Necesito contratar a un editor para que revise mi manuscrito tras terminar de escribirlo?

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No te pierdas la respuesta, y los errores de ortografía más típicos

Cuando uno escribe una novela se concentra en la historia; en que esta transcurra, en que pase lo que debe ocurrir. En nuestra cabeza todo suena maravilloso, pero, de ahí a que los términos se transcriban como uno imagina, hay un trecho abismal. Es normal. Todos cometemos errores. De hecho, no es recomendable para un escritor pararse a leer y a releer continuamente lo que se ha escrito, porque si no, no hay manera de avanzar en la historia. Hay que seguir escribiendo, dejarlo dormir, y olvidarse de ello por un tiempo. Uno, además, ha de escribir sin miedo de qué pensará fulanito o menganito por haber escrito eso y esto otro. Tú, simplemente, escribe.

Pero un buen día terminarás tu novela, y entonces habrá llegado el momento de la edición; de sacar esa vocecita crítica que todos llevamos dentro; de limpiar de porquería tu libro. Porque, en estos meses (o años) se ha cubierto de polvo y basurilla, como lo hace tu propia casa día tras día.

Y, ahora, la pregunta del millón. ¿Necesito contratar a un profesional para editar mi novela? La respuesta es . A no ser que tú seas editor o amante de las letras, y seas de los que no comete ni una falta (los hay). Pero pocos son los casos en los que el escritor es, además, un erudito de la lingüística. Escribir bien no es tarea fácil. En inglés hay varios programas que ayudan a pulir los textos (incluso documentos tan extensos como una novela). Con ProWritingAid y Grammarly es facilísimo escribir una pieza de texto potable en el mencionado idioma. 

En español… es otra historia. El procesador de textos de Word te va a ayudar en lo más básico. Si pones «andé» en lugar de «anduve» sí te lo va a corregir. Solo faltaba. De hecho, ahora mismo he tenido que escribirlo tres veces, porque me lo ha corregido dos. Pero el Word no caza todos los errores, porque en español hay palabras que a veces van con tilde y otras, sin ella, e igualmente, en cuanto a identificar problemas de estilo, de eso, el programa no sabe nada de nada. 

Los programas que he sugerido para el idioma inglés son realmente una maravilla, y no solo corrigen faltas básicas, sino que te recomiendan cómo puedes mejorar el texto para hacerlo más rico, directo y atractivo. Por si esto fuera poco, también te informan sobre las veces que has repetido expresiones o palabras, si has plagiado a alguien, y un largo etcétera. Es injusto; debería haber una versión de estos programas en español. Pero demos tiempo al tiempo. Ya aparecerán.

Por otro lado, una cosa es escribir una redacción o un pequeño artículo, y otra muy diferente es escribir un libro entero. Si no te importa gastar, entonces, siempre será una buena idea contratar a un editor antes de enviar tu libro a una editorial o a un agente literario. Lo sé, da pereza. Sobre todo, gastar. Más que pereza, da reparo; con lo caro que es todo en esta vid; con la crisis que hay. Pero es tremendamente fácil cometer errores. Yo aún sigo releyendo mi primera novela y siempre, SIEMPRE, encuentro algo. Son cosas pequeñas, de las que mucha gente no se daría cuenta, pero mejorables. 

Quizá tengas un buen amigo amante de la gramática a quien no le importe hacerte este magnífico favor. Sin embargo, corregir una novela, déjame decirte, no es agradable para nadie: supone mucho esfuerzo y dedicación, y, si quieres que otros hagan bien un trabajo tan importante (como tú te mereces), entonces deberías pagar a un profesional, pues es una inversión que vale la pena hacer.

Si no tienes dinero para contratar a un profesional, entonces deberás convertirte tú en uno. Con tiempo y dedicación, tú puedes hacerlo. Pero, antes de continuar, déjame pedirte algo: No te sientas mal si tienes errores en tus escritos. Eres escritor, sí; pero porque escribes historias. El trabajo de escritor es el trabajo de escritor, y el de editor es otro completamente diferente. Un editor o una persona que lee tu libro y te señala todos tus errores quizá pueda escribir un libro, pero lo usual es que no sean capaces de tal hazaña. Si lo fueran, ellos mismos también habrían publicado un libro, ¿no crees? Es decir, siéntete orgulloso de saber crear historias de la nada y contarlas. No te vengas abajo por tener faltas de ortografía y gramática. Con el tiempo y con la práctica, lo cierto es que el número de fallos que cometas irá disminuyendo. 

Escribir bien es un arte, y dominar un arte conlleva un proceso de aprendizaje largo. Pero la buena noticia es que tu escritura tan solo puede ir a mejor con los años (legal disclaimer: a no ser que tengas un problema de salud). 

De acuerdo; voy a editar mi propia novela. ¿Por dónde empiezo?

En primer lugar, concéntrate en corregir TODAS tus faltas de ortografía. Es normal que tengamos algunas, porque, aunque sepas dónde van las tildes, al escribir rápidamente, se te van a escapar inevitablemente muchas de ellas. También habrá erratascomas mal puestas, muchas comas, pocas comas… Quizá tengas que leer tu libro dos o tres veces, una vez hayas terminado, para asegurarte de que todos estos errores desaparecen. 

Incluso si vas a enviar tu manuscrito a un profesional para que lo corrija y sugiera cambios, esta es mi recomendación: Siempre has de pulir el texto, tanto como puedas. Porque, de esa manera, el editor podrá concentrarse en cosas más importantes, que solo él puede ver; porque tú no quieres que esta persona pierda su tiempo poniendo o quitando tildes. Sencillamente, no te conviene.

Si dejas todo ese trabajo para este profesional, entonces, no te va a hacer ninguna aportación valiosa extra. Simplemente, va a gastar todo su tiempo y energía en corregir cosas que tú mismo puedes cambiar, con un poco de esfuerzo por tu parte. «¿Qué? ¿Me estás diciendo que tengo que leer mi novela tres veces tras terminarla? ¡Ay, no, estoy cansado de ver siempre la misma historia!» Si eres de los que piensan así, te diré que, si tú no encuentras tu historia tan emocionante como para leerla dos o tres veces seguidas, entonces otros van a aburrirse al leerla, también; algo le debe de faltar a tu historia. ¡Ponte a reescribir y a editar ya!

La dificultad viene cuando un escritor comete faltas porque ni siquiera conoce las reglas de la gramática española. Hay escritores que tienen muchas; a veces, demasiadas, y eso es porque ignoran muchas normas de escritura. Así que, si quieres ser escritor, deberás aprender a escribir correctamente. Lee. Léete el diccionario, si hace falta. Lee a los buenos; clásicos y contemporáneos; lee lo que tú has escrito. Léelo en voz alta, y vuelve a leerlo tantas veces como sea necesario.

Pare reducir el número de faltas que cometes, asegúrate de leer libros sobre cómo escribir mejor. Hay un ciento. También debes acceder a la RAE e informarte. ¿Ha aceptado nuevos términos? Que a tu escrito le falten o sobren tildes es imperdonable. Yo era de las que seguía escribiendo «sólo» con tilde cuando se trata de adverbio, hasta que en la editorial con la que publiqué mi primer libro me contaron que la RAE ahora prefería que dejásemos de usar tinta en tildes, si podíamos prescindir de ellas. Los pronombres “esa, ese, esta, este, aquella, aquel» solían llevar tilde para que no se confundiesen con los determinantes, pero ahora también son preferibles siempre sin tilde. 

Los errores más típicos que debemos evitar

~Para empezar, estos cuatro tipos a veces son algo impertinentes:

 «Por qué»– Secuencia formada por la preposición «por» y el interrogativo o exclamativo «qué». Es la de las preguntas. «¿Por qué me haces esto?» (¿por qué motivo?)

 «Porque» –Conjunción causal; la de las contestaciones: «¡porque me da la gana! ¡Porque sí!»

 «Porqué» –Sustantivo; sinónimo de causa, motivo «¡Pero al menos explícame el porqué!»

 «Por que» – Se usa cuando la preposición «por» es seguida por la conjunción «que», e introduce una oración subordinada. «Estaba ansioso por que su padre llegara» o «rezó por que él nunca más apareciese».

También tiene un uso menos común y más poético:  cuando se puede sustituir por «por lo cual», «por lo que», «por el que». La vía por que pasaba el tren estaba oxidada.

~El queísmo es la supresión (indebida) de la preposición «de» delante de la conjunción «que». «Me alegro que vengas» es un queísmo y debería decirse: «Me alegro de que vengas» o «me alegra que vengas». Es un error muy típico, porque uno no quiere caer en el dequeísmo, que suena tan mal, y que es el perturbador uso de la preposición «de» delante de la conjunción «que» con verbos que no la necesitan. Ejemplo: «Pienso de que…»; resulta hasta difícil de escribir. Se piensa algo, no se piensa de algo. 

~El leísmo es otro gran problema de los hispanohablantes (ocurre con mayor frecuencia en ciertas partes de España, como Madrid). Surge al utilizarse el pronombre «le» cuando, en realidad, debería usarse «lo» o «la». Es un fenómeno súper extendido en nuestro país, y en mi opinión, la RAE ha contribuido a ello por admitir varios tipos de leísmo (el de masculino, en tercera persona de singular, el más común.): «A Manuel le vi ayer», cuando, en realidad debería ser «Lo vi ayer» o «A Manuela la vi ayer».

Cuando el pronombre es complemento directo, deben usarse las formas lolos para el masculino (singular y plural, respectivamente) y lalas para el femenino (singular y plural, respectivamente). Cuando el pronombre desempeña la función de complemento indirecto, deben usarse las formas le, les (singular y plural, respectivamente), con independencia del género de la palabra a la que se refiera el pronombre:

Le (CI) pedí un libro (CD) a mi padre (el libro es el directo y a él le pedí, así que el «le» es indirecto.)

El otro día estaba viendo «El Inocente» en Netflix, que por cierto está bastante bien, y José Coronado y casi todos los actores españoles dijeron más leísmos que días tiene un año. Lo gracioso es que, en los subtítulos, la persona a cargo de escribirlos, los corrigió todos. No me preguntéis por qué tenía los subtítulos puestos. Bueno, venga, va: porque, hoy en día, la dicción de algunos actores españoles, es bastante vaga.

Algo menos extendidos están el laísmo y el loísmo. El laísmo consiste en emplear «la» o «las» del pronombre personal como objeto indirecto, en lugar de «le» o «les».

Ejemplo:  «La traje un libro». INCORRECTO.

«Le traje un libro» CORRECTO

El loísmo me parece realmente complicado. Es emplear «lo» o «los» como objeto indirecto, en lugar de «le» o «les».

«A Manuel lo salió una nuez pasada».

Si quieres aprender más sobre los leísmos, y, sobre todo, librarte de ellos ¡lee este artículo!

~Por otra parte, si eres de los que dicen «detrás tuyo», «delante mío» o «enfrente suya», en lugar de «detrás de ti», «delante de mí» y «enfrente de él/ella», entonces quizá te falten unas horillas de cocción. Y es que hay que evitar el uso de adverbios (cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente) con adjetivos posesivos (mío, tuyo, suya…)

~Hay gente que dice «no puedo dar más de sí», cuando deberían decir: «no puedo dar más de mí», «no puedes dar más de ti»o «él/ella ya no da más de sí». Es necesario que el pronombre concuerde con el pronombre reflexivo.

~El «deber + infinitivo» y «deber de + infinitivo» muchas veces crea confusión entre la gente. Deber + infinitivo indica obligación/deber: «Debes marcharte». Deber de + infinitivo indica Suposición/probabilidad: «Debes de ser bobo, amigo». 

¿Cuántas veces escuchamos cosas como esta? «El animal debía de ser sacrificado cuanto antes, porque de aquella manera estaba sin duda sufriendo». INCORRECTO.

«El animal debía ser sacrificado cuanto antes, porque de aquella manera debía de estar sufriendo». CORRECTO.

Cuando puedas sustituirlo por «tiene que ser» (obligación, deber), entonces es deber + infinitivo. Cuando alguien no está seguro de algo se pone ese «de». «Debe de ser lunes mañana, ¿no?»

Se dice que la expresión «deber + infinitivo» también se puede usar como suposición: «debe ser martes hoy»,pero a mí no me gusta. Además, permitir esto es lo que hace que la gente se confunda. Es igual que lo que ocurre con el leísmo; la RAE permite varios leísmos y así nos luce el pelo, porque luego vamos por la vida diciendo cosas como: «le vi ayer». 

Si tú no estás seguro de que hoy es martes, entonces usa el «deber de + infinitivo». «No sé… debe de ser martes, ¿no?»

Estos son los errores más básicos, que debes aprender a atajar. Una vez que hayas corregido estas cositas, deberás mejorar tu estilo. Siempre hay posibilidad de mejorar nuestro estilo. ¡Nadie puede alcanzar la perfección! 

Por eso, lee este artículo, en donde podrás leer consejos prácticos para mejorar tu estilo.

¿SOY LEÍSTA? ¿QUÉ ES EL LEÍSMO? YO NO QUIERO SERLO. ¡QUÍTAMELO, QUÍTAMELO!

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¿Qué es el leísmo?

El leísmo es una aberración del lenguaje… Bueno, de acuerdo ahí me he pasado. Consiste en emplear incorrectamente las formas «le» o «les» del pronombre personal como objeto (complemento) directo; es decir, cuando uno debería usar «lo», «la», «los» o «las».

Ya, pero… ¿y qué? ¡Sigo sin entender! 

Está bien; no te preocupes. Vamos a explicar qué quiere decir esto, mostraremos muchos ejemplos, y, finalmente, veremos por qué hay tanto leísmo en España. Así, cuando acabes de leer este artículo, te habrás curado de este terrible mal que sale de tu boca. Pensarán que eres el mismísimo Vargas Llosa.

El leísmo es cuando dices «le» cuando, en realidad, deberías decir «lo» cuando hablas de un hombre, o de un animal macho, o «la», cuando hablas de una mujer, o de un animal hembra. Y ¿por qué se hace esto? Pues porque el leísmo lleva mucho tiempo arraigado en nuestros oídos y en nuestro cerebro, y por costumbre suena bien. Y, también, por pereza de leer y conocer las reglas de nuestro idioma. Por eso mismo.

Cuando el pronombre actúa como complemento directo (CD), deben usarse las formas lolos para el masculino (singular y plural, respectivamente) y lalas, para el femenino (singular y plural, respectivamente).

Cuando el pronombre desempeña la función de complemento indirecto (CI), deben usarse las formas le, les (singular y plural, respectivamente), con independencia del género de la palabra a la que se refiera el pronombre.

Por ejemplo: «Le pedí perdón a mi padre» o «le pedí perdón a mi madre».

En este caso, el «le» es CI y el «algo» que le has pedido a tu padre o a tu madre es «perdón», así que «perdón» es el CD. Si puedes sustituirlo con «se lo (CD) pedí», entonces ese «le» es CI.

Si dijeras «la pedí perdón» sería laísmo, y si dijeras «lo pedí perdón», un loísmo. Pero en este artículo vamos a concentrarnos en el leísmo, puesto que es donde muchos de los hispanohablantes (especialmente, los españoles) cometemos errores.

¿Está admitido algún leísmo? Sí: hay 3 tipos que son aceptables

La Academia condena el leísmo referido a cosa («el libro le traje yo»; algo que escucharás mucho en boca de cántabros), pero se permite el referido a persona masculina singular, aunque no en plural.

Es decir, por ejemplo, «le vi ayer» es un leísmo, pero este está admitido. Aunque debería ser «lo vi ayer», y, en plural, no podría decirse «les vi ayer». En este caso, sí o sí, hay que decir: «los vi ayer» (a ellos) o «la(s) vi ayer» a ella(s). Incluso Word me está señalando ese «les», algo que antes nunca hacía. Se ve que el programa va mejorando.

Así que, repitamos. Si estás hablando de Manolo, entonces ese «le» está admitido por la RAE, pero, si te digo la verdad, el hecho de que la RAE haya sucumbido a lo mal que hablamos, a mí no me parece motivo suficiente como para cometer un leísmo. Los leísmos son leísmos y punto.

El leísmo es un fenómeno súper extendido en nuestro país, y en mi opinión, la RAE ha contribuido a ello por admitir este tipo de leísmo. Muy mal, RAE. Lo siento, pero estoy enfadada desde que escuché que habían admitido «papichulo» y «amigovio». Cuando leí lo de «amigovio», pensaba que era algún tipo de organismo; un microbio o algo por el estilo. Pero ¿qué tontería es esta? De cualquier manera, no nos vayamos por los cerros.

Según la RAE, el segundo leísmo que está admitido es el «leísmo de cortesía». Este es el uso de le(s) en función de complemento directo cuando el referente es un interlocutor al que se trata de usted. Se justifica por querer evitar la ambigüedad de sentido que conllevaría el uso de los pronombres lo(s), la(s), ya que estos podrían referirse tanto al interlocutor presente como a una tercera persona: «Discúlpelo [a él], que yo en seguida le acompaño [a usted]» (MDíez Expediente [Esp. 1992]). «Le acompaño, señora». El «leísmo de cortesía» no está tan generalizado cuando el interlocutor es femenino, pero debe considerarse aceptable.

Sin embargo, si quieres hablar mejor, no caigas en ninguno de estos dos tipos de leísmos. Sobre el tercer tipo de leísmo, ya hablaremos luego… Y así, te quedas con la intriga.

Cómo saber cuándo usar los «les», los «los» o las «las» (prueba a decir esta frase en voz alta, verás qué divertido)

Pero… ¿cómo sabré cuándo usar «lo»? Es decir, con el verbo «ver» me queda claro que tengo que decir «lo» o «la», dependiendo de si es hombre o mujer, pero ¿y con el resto de verbos? ¿Cómo sabré cuándo es «lo» y cuando debería ser «le»? Porque el «le» a veces está bien, ¿verdad? 

Por supuesto que sí; cuando es complemento indirecto (CI).

«Le di un libro» es totalmente correcto, ya que aquí, el «le» es complemento indirecto (CI) y el libro es el que es el complemento directo (CD) de la oración (acuérdate de sustituirlo por «se lo di» para ver si ese «le» es CI).

En el ejemplo: «Le pedí perdón a mi padre» piénsalo así: ¿es el verbo transitivo? Sí. A él (a mi padre) le pedí algo. ¿El qué? Perdón. 

Con lo cual, perdón es el complemento directo (CD) y «le» es indirecto (CI).

Por ello, es fundamental que sepamos si el verbo es transitivo (y necesita CD) o intransitivo (que no lo necesita).

Esto es lo primero que debes hacer: identificar si un verbo es transitivo o no lo es. El diccionario te dice cuándo un verbo es transitivo o intransitivo. Aunque, con práctica, no necesitarás el diccionario para saber si un verbo es transitivo o intransitivo. Pero ¿qué significa esto? 

Un verbo transitivo es aquel que necesita más información para que el mensaje se pueda comprender completamente. Los verbos transitivos tienen un sujeto y siempre van acompañados de un complemento directo (CD). Por ejemplo, el verbo «apagar» es transitivo, porque siempre apagas algo (una luz, un fuego, etcétera). 

 «Lo apagué yo».    «Apagué aquella luz y todas las demás». («las apagué»).

  —-                                                    ———————————–

   CD                                                                         CD

El CD es aquello sobre el que recae la acción del verbo.

Los verbos intransitivos, en cambio, no necesitan de ningún complemento; no requieren más información, y, por tanto, no necesitarán de un CD.

Ejemplos de verbos transitivos

Buscar, impedir, apagar, dividir, iniciar, asustar, donar, lavar, adivinar, desarrollar, ganar, amar, borrar, filmar, prestar, robar, depositar, efectuar, levantar, cambiar, elaborar, llamar, cancelar, eliminar, mover, dañar, evitar, necesitar, decir, fomentar, etcétera.
Fuente:  https://www.ejemplos.co/100-ejemplos-de-verbos-transitivos-e-intransitivos/#ixzz6uq3vlrZw

Ejemplos de verbos intransitivos

Huir, nadar, nacer, morir, andar, dormir, luchar, vivir, llegar, estornudar, gritar, viajar, suspirar, trabajar, confiar, desafinar, llorar, etcétera.

Como hemos dicho, los verbos intransitivos no necesitan de un complemento: «Acabo de estornudar». A este verbo no le hace falta decir qué es lo que has estornudado, porque estornudar es estornudar y punto.

Verbos que pueden ser transitivos o intransitivos (dependiendo del caso en particular)

Todo se vuelve un poco más complicado cuando un mismo verbo puede tener sentido transitivo o intransitivo, porque ahí necesitará de un humano (tú) que analice la oración y decida si ese verbo, en ese contexto, está actuando como transitivo o como intransitivo.

Pensar, leer, creer, disimular…

Muchos verbos tienen varias acepciones, y el verbo «creer», por ejemplo, es uno de ellos. Yo puedo creer algo y ese algo sería el CD, y puedo también decir: «yo creo en Dios», y de este modo, el verbo creer se convertiría en intransitivo.

Obtenido del diccionario de la RAE:

creer 

Del lat. credĕre.

Conjug. c. leer.

1. tr. Tener algo por cierto sin conocerlo de manera directa o sin que esté comprobado o demostradoElcatecismo enseña lo que hay que creer. U. t. c. prnl. Se lo cree todo.

2. tr. Tener a alguien por verazSiempre te he creído.

3. tr. Pensar u opinar algoCreo que te equivocas.

4. tr. Tener algo por verosímil o probableNo creo que llueva.

5. tr. Atribuir mentalmente a alguien o algo una determinada característicasituación o estadoTe creía enferma.Os creía en Cádiz. Creyó oportuno decirlo.

6. intr. Tener creencias religiosasSon muchos los que creen.

7. intrTener por cierto que alguien o algo existe verdaderamenteCree EN la reencarnación.

8. intrTener confianza en alguien o algoCreyó EN ella cuando nadie lo hacía. No creo EN ese proyecto.

Con el verbo «disimular», por ejemplo, si dices: «no disimules», ahí el verbo funciona como intransitivo. Pero si dices: «quiero disimular mi barriga», en este caso funciona como transitivo, y «barriga» es el CD .

Si yo digo «yo leo», ese verbo es intransitivo, pero cuando digo «yo leo artículos», el CD es «artículos» (los leo).

¿Está ahora la cosa más clara? 

Lo mejor, para identificar leísmos, es mostrarte algunos ejemplos.

Este es un caso que, para mí, muestra claramente cuándo poner «le» o «lo»

«—Lo sé. Siempre lo haces, querido. —Su madre lo besó en la frente». (CORRECTO).

Si pusiéramos «le», la RAE dice que estaría bien. Pero, si quieres ser un purista, y abandonar el leísmo completamente, no pongas «le». Pon «lo», ya que la acción de besar recae sobre él. Si la acción de besar (que es transitivo) recae sobre él, entonces es «lo» (si hablamos de un hombre), y «la», (si hablásemos de una mujer).

Si hablásemos de una chica el «le» estaría mal usado siempre. Ese leísmo no está admitido, de ningún modo.

«—Lo sé. Siempre lo haces, querida. —Su madre le besó en la frente». (INCORRECTO).

«—Lo sé. Siempre lo haces, querida. —Su madre la besó en la frente». (CORRECTO).

«—Lo sé. Siempre lo haces, querida. —Su madre le besó la frente». (CORRECTO). – Se la besó; el CD es la frente y ella es CI).

En este último ejemplo es correcto, porque le besa (a ella) la frente. Lo que besa es la frente. A mí me ayuda sustituirlo por «se la besó» (la frente es el CD en este caso)». Pero si la madre la besa (a ella) en la frente, entonces la acción de besar recae sobre ella.

«—Lo sé. Siempre lo haces, querido. —Su madre le besó la frente (a él)». (CORRECTO). 

Aquí utilizaremos siempre «le» para persona, porque el pronombre hace de complemento indirecto (CI).

Más ejemplos:

~«A la niña le operarían ambos brazos en tres meses». (Se los operarían. Los brazos es el CD).

~«A la niña la operarían en tres meses». (En esta frase, en cambio, el CD es la niña).

~«El joven se marchó de allí con una cínica sonrisa, y musitó sin que esta le oyese».

Sería más correcto decir: «lo oyese» (a él), aunque ese «le» está admitido.

~«Aquello le hizo sentir que no merecía a su perro» (El «le» es CI, así que será «le» para él y para ella – El CD es «que no merecía a su perro»).

~«Así, la tarea no les (a ellas) llevó más de dos semanas».

¿Por qué no es las llevó? Porque el complemento directo es la tarea. El sujeto es omitido «a ellas». Si fuera que «a ellas las llevaron a Madrid», entonces sí; sería «las», porque, en ese caso, la acción recaería sobre ellas; ellas serían el complemento directo, y los que las llevaron son el sujeto de la oración.

La cosa por supuesto se complica cuando las frases se hacen largas (subordinadas) —como cuando estás escribiendo una novela—, y los verbos de la oración son varios.  

~«Tales condiciones, junto con la posibilidad de recoger flores frescas de los jardines, la ayudaron a crear un ambiente de lo más agradable y acogedor».

¿Correcto o incorrecto?

Lo primero que has de hacer es mirar el verbo que acompaña a ese pronombre: «ayudar». ¿Es transitivo? Sí. Así que sabemos que llevará un CD en alguna parte; no muy lejos. ¿Sobre quién recae la acción? En este caso, sobre ella. «La ayudaron a ella». 

Cuando aún tengo dudas, pienso: ¿Podría sustituirlo por «lo»? «A Manolo lo ayudaron mucho». «A ellos los ayudaron mucho». «Las ayudaron muchísimo». Parece, entonces, que es correcto. ¡Pero suena tan raro! Porque, en este caso, es «ayudar a crear (lo)». Es decir, «un ambiente de lo más agradable y acogedor» es el CD. ¿No sería «A ella le ayudaron a crearlo?». ¡Suena mucho mejor!

«Tales condiciones, junto con la posibilidad de recoger flores frescas de los jardines, le ayudaron a crear un ambiente de lo más agradable y acogedor».

¿Puede haber dos CDs? ¡Pues claro que sí!

Si el verbo fuera, digamos, «preguntar». Le preguntaron algo, está claro que el «le» es CI y el algo es CD. Pero el verbo «ayudar» es transitivo y necesita un CD que lo complemente. 

Esto es lo que dice el diccionario panhispánico de dudas de la RAE:

ayudar(se). Además del complemento directo de persona, suele llevar un complemento con «a», si lo que sigue es un infinitivo, o con « o «en» si lo que sigue es un sustantivo: «Alguien lo ayudó a incorporarse» (JmnzEmán Tramas [Ven. 1991]). «Tenía perros amaestrados que lo ayudaban en sus fechorías» (Villoro Noche [Méx. 1980])

Por todo ello, «la ayudaron a crear» es correcto. Lo malo es que, en muchos lugares de España, como en Madrid, por ejemplo, la gente te dirá que eso es un loísmo. Conclusión: en Madrid son leístas. Y, si no, lean esta cadena en donde unos cuantos de Madrid dicen que esto u otros leísmos son correctos: «A mi hija le ayudo con los deberes».

https://forum.wordreference.com/threads/ayudo-a-hacer-le-lo-algo.1276612/

¿Por qué ocurre esto?

Pues porque en ciertas zonas se ha mantenido el uso de  «ayudar» como intransitivo, conservando el dativo con que se construía en latín (lat. adiutare): «Su hijo Pedro le ayuda [a ella] a vivir». Por tradición histórica, vaya.

¿Y qué hay de este caso?

~«A pesar de que parecía de cristal, era tan duro como una roca, así que los golpes del chico no conseguían quebrarle en lo más mínimo; pero sin duda le molestaban».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO.

Sería «quebrarlo» y «sin duda lo molestaban», porque las acciones de estos verbos transitivos recaen sobre la persona (en este caso él). Así, el «le» estaría admitido en ambos casos, pero sería mejor decir «lo».

~«Le miré (a él) con seguridad consiguiendo desconcertarle».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO

Debería ser «lo miré» y «desconcertarlo». Igualmente, estos dos casos estarían admitidos. Pero si quieres dejar el leísmo atrás, utiliza el «lo».

~«Se acercó a él, y cortándole su brazo derecho, sonrió triunfal».

¿Correcto o incorrecto?

CORRECTO

Porque, en este caso, «le» es CI y el brazo es el CD.

~«No le importaba hacerle el favor de ayudar a su amigo, el niñito que tanto le había ayudado a él».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO (como ya hemos visto, pues el verbo «ayudar» es transitivo).

«No le importaba hacerle el favor de ayudar a su amigo, el niñito que tanto lo había ayudado a él».

~«—¿Él? —preguntó sorprendida—. ¡Le conozco!»

¿Correcto o incorrecto?

«INCORRECTO»

—¿Él? —preguntó sorprendida—. ¡Lo conozco!

CORRECTO

Suena raro, pero siempre trata de sustituir el «Lo» por «La». ¿Dirías «A María le conozco»? No. Se dice «A María la conozco». Entonces, a él lo conoces; no le conoces.

~«Por supuesto que pensaba ayudarle. Cuando se acercó a él lo suficiente, le rodeó para poder ver su cara».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO

Por supuesto que pensaba ayudarlo. Cuando se acercó a él lo suficiente, lo rodeó para poder ver su cara.

La persona actúa como complemento directo en estos dos casos, así que, aunque «le» esté admitido por la RAE, es más correcto usar el «lo».

~«Como no tenía ni idea de qué quería decirle el animal, y nada podía hacer para tranquilizarlo, decidió dejarlo allí a su aire, corriendo de un lado para otro».

¿Correcto o incorrecto?

CORRECTO

~«Dos de los trabajadores de la granja lo agarraban, y le hablaban intentando sosegarlo».

¿Correcto o incorrecto?

CORRECTO

«Agarrar» es transitivo y lo agarran a él.

«Hablar» es intransitivo y entonces es «le» para él y (sería también «le») para ella.

«Sosegar» es transitivo y, por tanto, sería «lo sosegaban» (a él) o «la sosegaban» (a ella).

~«Elisa y Marcela le llevaron al hospital para que le hicieran un chequeo general».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO y CORRECTO

A él «lo» llevaron (transitivo y necesita un CD), para que a él «le» (CI) hicieran un chequeo (otro CD), porque «hacer» es transitivo. O sea que el segundo «le» está bien («para que se lo hicieran»).

Les dijo que Elisa no quería verles más; que habían hecho a la chica sentirse mal, y que él ya tenía edad suficiente como para vivir su propia vida».

INCORRECTO (el segundo «les»). Sería:

(Él — sujeto) «Les (CI) dijo que Elisa no quería verlos (CD) más, que habían hecho a la chica sentirse mal».

«Les» dijo es correcto, puesto que es CI, pero debería ser «verlos» (a ellos), puesto que la acción de ver recae sobre ellos, y este es un verbo transitivo.

~«Sabía que su hijo no le quería (a él)».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO

Debería ser: «sabía que su hijo no lo quería (a él)». La acción de querer recae sobre él. «Lo quiero. La quiero». Cuando tengas dudas, recurre al diccionario de la RAE.

Querer: 2. trAmartener cariñovoluntad o inclinación a alguien o algo.

~«Elisa intentó quitar importancia al comentario de Tina, ya que sus palabras la habían provocado una furtiva lágrima».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO

Si utilizas «la» en este caso, se trata de un laísmo, y es que la acción de este verbo transitivo no recae directamente en la chica (Elisa). Piénsalo así: A ella le habían provocado una furtiva lágrima. Sustitúyelo por: «A ella se la provocaron». ¿El qué? Una furtiva lágrima es el CD.

~«¡Quizá le estén torturando en este momento!»

¿Correcto o incorrecto?

«INCORRECTO»

Aunque este «le» esté admitido, lo correcto, si quieres ser un lingüista de pro, sería decir «lo». Piensa si se puede sustituir por «la». Es decir, si fuera “A ella le están torturando” está mal y este leísmo no está admitido. Sería «A ella la están torturando». ¿Verdad que suena bien? ¿Entonces por qué decimos «A él le están torturando»? La acción de torturar (que es un verbo transitivo) recae sobre la persona, y así, debemos poner “lo” si se trata de un hombre y «la» si estamos hablando de una mujer.

~«(A ella) no le pudieron convencer ni este ni José Antonio».

INCORRECTO

Debería ser: «No la pudieron convencer», ya que la acción del verbo recae directamente sobre ella. Ella es el CD.

~«Trataron por todos los medios de hacerle comprender (a ella) que el animal no podía ser operado».

El complemento directo es: “que el animal no podía ser operado”. Le hicieron comprender algo a ella. 

¿Correcto o incorrecto?

CORRECTO

~«Se pasaron la hora entera intentando convencerles de que eran buenos padres».

¿Correcto o incorrecto?

INCORRECTO. Sería: «Se pasaron la hora entera intentando convencerlos de que eran buenos padres».

Convencer es transitivo y, definitivamente, necesita un CD. Se convence a alguien de algo y esa persona es el CD.

«A ella la convencí de algo».

Peréz-Reverte me da la razón:

Como puedes comprobar, algunos casos son complicados, porque estamos rodeados de leístas; el «le» nos suena fenomenal, y porque dos tipos de leísmos están admitidos, y eso nos confunde.

Sin embargo, con la práctica, llegarás a dominar el lenguaje y a evitar los leísmos. He de confesar que aún en ocasiones me suena raro no utilizar un leísmo. Por ejemplo, el otro día me encontré dudando mientras escribía esto: «Todo aquello lo había afectado excepcionalmente (a él)». Es que suena mucho mejor «le había afectado», y lo cierto es que está admitido, pero no es perfecto. Es un leísmo. Admitido, pero un leísmo, al fin y al cabo.

(Dice la RAE): Afectar, con el sentido de ‘conmover o impresionar’, es un verbo de «afección psíquica», por lo que, dependiendo de distintos factores el complemento de persona puede interpretarse como directo o como indirecto: «Sentía que todo aquello lo afectaba solo muy superficialmente» (PzReverte Maestro [Esp. 1988]); «También le afectó el pesado maquillaje» (LpzNavarro Clásicos [Chile 1996]).

«Desilusionar» es otro verbo con el que suena raro decir: «lo desilusionó (a él)». Pero ¡sigo sin pillarlo! No te preocupes; se tarda…, pero no es imposible. 

La RAE dice que los verbos de «afección psíquica» —que producen reacciones emotivas (afectar, asustar, asombrar, convencer, divertir, impresionar, molestar, ofender, perjudicar, preocupar, y desilusionar, entre otros) admiten el uso de los pronombres de acusativo —lo(s)la(s)— y de los pronombres de dativo —le(s)—. La elección depende de si el sujeto es o no agente activo de la acción.

Si el sujeto es animado y se concibe como agente de la acción, el complemento verbal suele considerarse directo y se usan los pronombres de acusativo (A mi madre la asombro cuando como mucho).

Si el sujeto es inanimado y, por tanto, no es el agente directo de la acción, el complemento se considera indirecto y se usan los pronombres de dativo (A mi madre le asombra mi apetito). 

Es decir, si yo digo: «Lo desilusioné (a él)», en general; es decir, «mi actitud lo desilusionó» o «la desilusionó (a ella)», el pronombre de acusativo sería CD; estaría bien. Si, en cambio, yo digo: «lo desilusionó que yo me fuese», entonces esto sería incorrecto. Lo correcto sería decir: «le desilusionó que yo me fuese» (le desilusionó «algo»; una cosa).

Tiene sentido, pero ya no resulta tan simple, ¿verdad? 

Si hubiera sido: «Ello lo desilusionó», entonces «lo» estaría bien dicho. Pero como estamos diciendo: «le desilusionó algo», entonces, lo correcto sería decir: «le». En cambio, el segundo y el tercer «lo» son correctos, puesto que la acción recae en él directamente (es un CD).

Si tienes muchas dudas y el «lo» no te suena muy bien, aunque sospechas que el «le» se trata de un leísmo, siempre podrás jugar con el lenguaje, porque lo cierto es que el español es un lenguaje muy rico.

«Se acercó a ella y sus ojos brillaron, pero se desilusionó al ver que ella lo ignoraba y entraba en la que había sido su habitación, probablemente para hacer algo innecesario; tal vez solo para molestarlo. Se lo merecía». 

Si pusieras «le», la RAE lo admitiría como correcto, así que no habría de qué preocuparse.

El siguiente ejemplo es sobre mi novela «Inconscientia». En un principio, para la contraportada del libro yo había escrito «A Vera le atormentan pesadillas». Luego me di cuenta de que «atormentar» es transitivo y lo cierto es que a Vera la atormentan, porque la acción de ese verbo recae sobre ella. Las pesadillas son el sujeto de la oración. Sin embargo, como hemos visto, «atormentar» es un verbo de afección psíquica, y si la frase hubiese sido: «A Vera la atormentan a diario», entonces, «la» sería correcto, porque el sujeto es animado y se concibe como agente de la acción. 

Sin embargo, al decir: «A Vera le atormentan pesadillas» = «A Vera le atormenta algo», la cosa cambia y según lo que dice la RAE, debería ser: «A Vera le atormentan pesadillas». Con lo cual, lo escribí bien. ¡Phew!

Recordemos lo que dice la RAE respecto a los verbos de afección psíquica:

Si el sujeto es animado y se concibe como agente de la acción, el complemento verbal suele considerarse directo y se usan los pronombres de acusativo (A mi madre la asombro cuando como mucho).

Si el sujeto es inanimado y, por tanto, no es el agente directo de la acción, el complemento se considera indirecto y se usan los pronombres de dativo (A mi madre le asombra mi apetito). 

De igual manera, si yo digo: «A él lo molesté» estaría bien usar el CD, pero si digo: «A él le molestó que yo fuera», entonces lo correcto sería decir: «le».

Resulta tan complicado, que no me extraña que seamos leístas, por si acaso la cagamos; hablando claro. (¿La cagamos o le cagamos? Es broma).

¿Qué opinas de este caso?

«El paisaje a ese lado del estanque se había cubierto por una niebla espesa y azulada, que no le dejaba ver más allá de su nariz (a ella)».

Al primer golpe de vista, parece que la oración está bien. Suena bien. Pero el verbo «dejar» es transitivo, y la acción de “dejar” recae sobre la persona (ella). Así, antes de publicar esta frase (de mi primera novela), la cambié a: «El paisaje a ese lado del estanque se había cubierto por una niebla espesa y azulada, que no la dejaba ver más allá de su nariz (a ella)».

Lo que ocurre es que seguía sonándome fatal. Así que he tenido que profundizar en este mal común que es el leísmo. Y no me ha resultado nada fácil. 

¡Solo la RAE ha podido ayudarme! Veamos…

Como hemos dicho, el verbo «dejar» es transitivo, y se diría «déjala en paz» (a ella), «déjalo en paz» (a él). Entonces, caray, debería ser: «que no la dejaba ver más allá de su nariz», y, si fuera que estamos hablando sobre Manolo, entonces sería: «que no lo dejaba ver más allá de su nariz». ¿Verdad?

Aún seguía sin tenerlo claro… Hemos escuchado tantas veces los leísmos que ahora ya todo nos confunde. Bueno, por lo menos a mí. Hay que tener en cuenta que no todo es blanco o negro en el lenguaje español. Es más complicado de lo que muchos creen.

Lo cierto es que el verbo «dejar» puede actuar como intransitivo con la acepción de «interrumpir una acción»: por ejemplo, «dejar de fumar», «dejar de ir», etcétera. 

—Muy bien, ¡pero este no es el caso!

—Cierto. Continuemos analizando esta oración, entonces.

También sería intransitivo como verbo auxiliar unido a algunos infinitivos: «dejarse querer», «dejarse ayudar»; y, también, como verbo auxiliar unido a participios pasivos, para explicar una precaución o provisión: «dejar dicho», «dejar escrito». En último lugar, sería también intransitivo con algunos participios pasivos y adjetivos, para expresar un resultado: «dejar asombrado». 

Así, diríamos «le dejó asombrado» (a él) y «le dejó asombrada» (a ella).

Ah, esto se complica… Entonces, «la dejaba ver»… ¿está bien o se trata de otra excepción?  Help!

Espérate que esto lo hace todo mucho más complicado:

Con sujetos animados puede darse también otra opción, dependiendo de si la acción del verbo se realiza voluntariamente o no: Su padre, que se había disfrazado, lo asustó (le dio un susto a propósito) / Su padre, que se había disfrazado, le asustó (el susto es involuntario; lo causa el hecho de ir disfrazado). 

A mí esto en concreto me parece rizar el rizo, y no creo que ni siquiera esté entendiendo la diferencia. Pero sigamos…

Con sujetos no animados influyen también otros factores; por ejemplo, cuando el sujeto va antepuesto, es más frecuente el uso del pronombre de complemento directo (Mi actitud lo decepcionó), mientras que, cuando el sujeto va pospuesto, es más frecuente el uso del pronombre de complemento indirecto (Nunca le decepciona mi actitud)

Honestamente, es bastante confuso que el orden de los factores sí altere el producto.

Existen otros casos excepcionales, según la RAE:

En cuanto a los «verbos de influencia» —los que expresan acciones con el objetivo de influir en una persona para que realice una acción (autorizar, ordenar, invitar (‘animar’), permitir, exhortar, etc) forman parte de la siguiente estructura: 

«verbo de influencia + complemento de persona + verbo subordinado, en infinitivo o precedido de que, o un nombre de acción»: «Le ordené ejecutar la sentencia / Le ordené que ejecutara la sentencia».

El complemento de persona es indirecto con los verbos permitir, prohibir, proponer, impedir, mandar y ordenar: «Esa experiencia le permitió vivir a su manera» (Alberto Eternidad [Cuba 1992]); «Le prohibió salir de la capital hasta nueva orden» (Tribuna [Hond.] 18.6.97); «Le propuso hacer un viaje a la costa» (Landero Juegos [Esp. 1989]); «La penumbra le impide ver con claridad» (Schmidhuber Ventana [Méx. 1985]).

Pero, por el contrario, el complemento de persona es directo con los verbos de influencia que llevan, además, un complemento de régimen, esto es, un complemento precedido de preposición, como obligar a, invitar a, convencer de, incitar a, animar a, forzar a, autorizar a, etc.: «Una barrera los obligó a desviarse» (Fuentes Cristóbal [Méx. 1987]); «La convenció de que vendiera un anillo de brillantes» (Allende Casa [Chile 1982]); «Ella lo incitó a seguirla» (Martini Fantasma [Arg. 1986]).

El misterioso caso, por fin, se resuelve leyendo la siguiente información de la RAE:

Los verbos hacer y dejar, cuando tienen sentido causativo, esto es, cuando significan, respectivamente, ‘obligar’ y ‘permitir’, siguen la misma estructura que los verbos de influencia: «verbo causativo + complemento de persona + verbo subordinado». 

¡Oh, Dios mío! ¿Me estás diciendo que entonces es: «no le dejaba ver más allá de sus narices»?

¡No tan rápido! Sigamos leyendo…

Tanto hacer como dejar tienden a construirse con complemento directo (es decir, con «lo» y «la») si el verbo subordinado es intransitivo: «Él la hizo bajar a su estudio y le mostró el cuadro» (Aguilera Caricia [Méx. 1983]); «Lo dejé hablar» (Azuela Tamaño [Méx. 1973]); y tienden a construirse con complemento indirecto cuando el segundo verbo es transitivo: «Alguien lo ayudó a incorporarse, lo estimuló y hasta le hizo tomar café» (JmnzEmán Tramas [Ven. 1991]); «El alcaide de la cárcel le dejaba tocar el banjo todas las mañanas» (Cela Cristo [Esp. 1988]).

A ver, a ver, a ver, ¡que estamos muy cerca de dar con la solución! 

En este caso particular, tenemos que analizar el verbo «ver»… Primero, casi muero del susto al ver que es siempre transitivo. Pero yo veía este ejemplo de arriba («Lo dejé hablar») y me decía: si hablar es intransitivo, entonces, «ver», en general, ¡tiene que serlo también! Y, efectivamente, lo es. En su primera acepción, dice: «U. t. c. intr», que significa «usado también como intransitivo».

ver1 

Del lat. vidēre.

Conjug. modelo; part. irreg. visto.

1. tr. Percibir con los ojos algo mediante la acción de la luz. U. t. c. intr.

2. tr. Percibir con la inteligencia algocomprenderlo. Ver cómo son las cosa

Así que ¡Bingo! ¡Tenemos la solución!

La frase correcta es: «El paisaje a ese lado del estanque se había cubierto por una niebla espesa y azulada, que no la dejaba ver más allá de su nariz (a ella)».

¡Phew! ¡Lo he escrito bien!

Si la frase, en lugar de esa, fuera: «El paisaje a ese lado del estanque se había cubierto por una niebla espesa y azulada, que no le dejaba ver mariposas», entonces lo escribiríamos con dativo «le», puesto que «ver», en esta oración es transitivo, y las mariposas es el CD.

Como puedes ver, ha sido algo complicadillo.

Ya, para terminar, después de este esfuerzo monumental, terminemos con algunos otros casos especiales.

Cuando los «verbos de percepción» ver y oír se construyen con un complemento de persona y una oración de infinitivo en función de complemento predicativo, el complemento de persona es directo: «Lo vimos subirse a un taxi» (Marías Corazón [Esp. 1992]); «Nadie la oyó gritar» (Santiago Sueño [P. Rico 1996]); «La vi besarlo» (Rossi María [C. Rica 1985]). 

Es habitual que en las oraciones impersonales con «se» el complemento directo, especialmente cuando es masculino, se exprese con las formas de dativo («le» ) y no con las de acusativo («lo» , «la»), como correspondería a la función desempeñada: «Se le considera el mejor actor de su tiempo; Se les vio merodeando por la zona» 

Es decir, que aquí tendríamos el tercer tipo de leísmo admitido…

Dice la RAE, que parece demostrado que este tipo de oraciones se construían originariamente en castellano con pronombres de dativo. El uso de le(s) se ha mantenido mayoritariamente, tanto en España como en gran parte de América, cuando el complemento directo es masculino. Sin embargo, cuando el complemento directo es femenino, lo normal es usar la(s): «Se la veía muy contenta» (VLlosa Tía [Perú 1977]). 

No obstante, muchos hablantes, conscientes de que la función que cumple el pronombre en ese tipo de oraciones es la de complemento directo, emplean en estos casos los pronombres de acusativo, uso generalizado en los países del Cono Sur: «Se lo veía zigzaguear entre los autos» (Cortázar Reunión [Arg. 1983]); «¡No se lo puede andar molestando por trivialidades!» (Magnabosco Santito [Ur. 1990]); «Nunca se lo vio ladrar ni gruñir» (Allende Casa [Chile 1982]).

¿Quieres saber un poco más o no quieres oír hablar más del leísmo en tu vida?

¿Cuándo y dónde surgió el leísmo en España?

Según la RAE que el leísmo surgió en Castilla durante la Edad Media, y se documenta desde los primeros textos medievales castellanos. No obstante, en el siglo XIII, época de la reconquista de Andalucía, este fenómeno no se hallaba lo suficientemente extendido como para instalarse en la norma andaluza y, por eso, tampoco caló en el español atlántico (Canarias e Hispanoamérica). Así, se distinguen dos zonas: una leísta, que abarca el área central y noroccidental de Castilla —junto con focos aislados en ciertos países hispanoamericanos— y otra no leísta, que abarca la mayor parte del mundo hispánico.

El castellano viene del latín; es una lengua romance. La RAE explica que, en latín, se distinguían las funciones gramaticales a través de las distintas formas pronominales —le(s) para el complemento indirecto y lo(s), la(s) para el complemento directo—. Al comienzo del castellano, los pronombres españoles respetaron las reglas latinas, es decir, lo que en latín era dativo se usaba para el CI, y lo que era acusativo, se usaba para el CD, pero con su evolución, el castellano comenzó a diferenciar entre masculino y femenino, por un lado, y entre persona y cosa por otro. Así, la distribución, en este nuevo sistema, sería la siguiente: le(s) para el masculino de persona; lo(s) para el masculino de cosa, y la(s) para el femenino de persona y de cosa.

En este artículo también se explica el origen de este fenómeno lingüístico. Échale un vistazo, si quieres saberlo todo sobre de dónde viene el leísmo: