El Silencio

Sad woman crying

Me preguntó cuál era mi mayor temor. “¿La muerte? ¿El infinito? ¿La nada?” Aquellos sí eran temas que habían aterrado a mi alma en algún momento. Sin embargo, le miré, y en silencio contesté: “Que estos ojos que ahora me miran no sean los que me vayan a mirar siempre; que estos labios no sean los que bese hasta el día en que muera”. Contesté muda, y, en mitad de mi cobarde silencio, comprendí que el verdadero horror es no decir lo que tu corazón te pide a gritos que admitas.