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¿Necesito contratar a un editor para que revise mi manuscrito tras terminar de escribirlo?

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No te pierdas la respuesta, y los errores de ortografía más típicos

Cuando uno escribe una novela se concentra en la historia; en que esta transcurra, en que pase lo que debe ocurrir. En nuestra cabeza todo suena maravilloso, pero, de ahí a que los términos se transcriban como uno imagina, hay un trecho abismal. Es normal. Todos cometemos errores. De hecho, no es recomendable para un escritor pararse a leer y a releer continuamente lo que se ha escrito, porque si no, no hay manera de avanzar en la historia. Hay que seguir escribiendo, dejarlo dormir, y olvidarse de ello por un tiempo. Uno, además, ha de escribir sin miedo de qué pensará fulanito o menganito por haber escrito eso y esto otro. Tú, simplemente, escribe.

Pero un buen día terminarás tu novela, y entonces habrá llegado el momento de la edición; de sacar esa vocecita crítica que todos llevamos dentro; de limpiar de porquería tu libro. Porque, en estos meses (o años) se ha cubierto de polvo y basurilla, como lo hace tu propia casa día tras día.

Y, ahora, la pregunta del millón. ¿Necesito contratar a un profesional para editar mi novela? La respuesta es . A no ser que tú seas editor o amante de las letras, y seas de los que no comete ni una falta (los hay). Pero pocos son los casos en los que el escritor es, además, un erudito de la lingüística. Escribir bien no es tarea fácil. En inglés hay varios programas que ayudan a pulir los textos (incluso documentos tan extensos como una novela). Con ProWritingAid y Grammarly es facilísimo escribir una pieza de texto potable en el mencionado idioma. 

En español… es otra historia. El procesador de textos de Word te va a ayudar en lo más básico. Si pones «andé» en lugar de «anduve» sí te lo va a corregir. Solo faltaba. De hecho, ahora mismo he tenido que escribirlo tres veces, porque me lo ha corregido dos. Pero el Word no caza todos los errores, porque en español hay palabras que a veces van con tilde y otras, sin ella, e igualmente, en cuanto a identificar problemas de estilo, de eso, el programa no sabe nada de nada. 

Los programas que he sugerido para el idioma inglés son realmente una maravilla, y no solo corrigen faltas básicas, sino que te recomiendan cómo puedes mejorar el texto para hacerlo más rico, directo y atractivo. Por si esto fuera poco, también te informan sobre las veces que has repetido expresiones o palabras, si has plagiado a alguien, y un largo etcétera. Es injusto; debería haber una versión de estos programas en español. Pero demos tiempo al tiempo. Ya aparecerán.

Por otro lado, una cosa es escribir una redacción o un pequeño artículo, y otra muy diferente es escribir un libro entero. Si no te importa gastar, entonces, siempre será una buena idea contratar a un editor antes de enviar tu libro a una editorial o a un agente literario. Lo sé, da pereza. Sobre todo, gastar. Más que pereza, da reparo; con lo caro que es todo en esta vid; con la crisis que hay. Pero es tremendamente fácil cometer errores. Yo aún sigo releyendo mi primera novela y siempre, SIEMPRE, encuentro algo. Son cosas pequeñas, de las que mucha gente no se daría cuenta, pero mejorables. 

Quizá tengas un buen amigo amante de la gramática a quien no le importe hacerte este magnífico favor. Sin embargo, corregir una novela, déjame decirte, no es agradable para nadie: supone mucho esfuerzo y dedicación, y, si quieres que otros hagan bien un trabajo tan importante (como tú te mereces), entonces deberías pagar a un profesional, pues es una inversión que vale la pena hacer.

Si no tienes dinero para contratar a un profesional, entonces deberás convertirte tú en uno. Con tiempo y dedicación, tú puedes hacerlo. Pero, antes de continuar, déjame pedirte algo: No te sientas mal si tienes errores en tus escritos. Eres escritor, sí; pero porque escribes historias. El trabajo de escritor es el trabajo de escritor, y el de editor es otro completamente diferente. Un editor o una persona que lee tu libro y te señala todos tus errores quizá pueda escribir un libro, pero lo usual es que no sean capaces de tal hazaña. Si lo fueran, ellos mismos también habrían publicado un libro, ¿no crees? Es decir, siéntete orgulloso de saber crear historias de la nada y contarlas. No te vengas abajo por tener faltas de ortografía y gramática. Con el tiempo y con la práctica, lo cierto es que el número de fallos que cometas irá disminuyendo. 

Escribir bien es un arte, y dominar un arte conlleva un proceso de aprendizaje largo. Pero la buena noticia es que tu escritura tan solo puede ir a mejor con los años (legal disclaimer: a no ser que tengas un problema de salud). 

De acuerdo; voy a editar mi propia novela. ¿Por dónde empiezo?

En primer lugar, concéntrate en corregir TODAS tus faltas de ortografía. Es normal que tengamos algunas, porque, aunque sepas dónde van las tildes, al escribir rápidamente, se te van a escapar inevitablemente muchas de ellas. También habrá erratascomas mal puestas, muchas comas, pocas comas… Quizá tengas que leer tu libro dos o tres veces, una vez hayas terminado, para asegurarte de que todos estos errores desaparecen. 

Incluso si vas a enviar tu manuscrito a un profesional para que lo corrija y sugiera cambios, esta es mi recomendación: Siempre has de pulir el texto, tanto como puedas. Porque, de esa manera, el editor podrá concentrarse en cosas más importantes, que solo él puede ver; porque tú no quieres que esta persona pierda su tiempo poniendo o quitando tildes. Sencillamente, no te conviene.

Si dejas todo ese trabajo para este profesional, entonces, no te va a hacer ninguna aportación valiosa extra. Simplemente, va a gastar todo su tiempo y energía en corregir cosas que tú mismo puedes cambiar, con un poco de esfuerzo por tu parte. «¿Qué? ¿Me estás diciendo que tengo que leer mi novela tres veces tras terminarla? ¡Ay, no, estoy cansado de ver siempre la misma historia!» Si eres de los que piensan así, te diré que, si tú no encuentras tu historia tan emocionante como para leerla dos o tres veces seguidas, entonces otros van a aburrirse al leerla, también; algo le debe de faltar a tu historia. ¡Ponte a reescribir y a editar ya!

La dificultad viene cuando un escritor comete faltas porque ni siquiera conoce las reglas de la gramática española. Hay escritores que tienen muchas; a veces, demasiadas, y eso es porque ignoran muchas normas de escritura. Así que, si quieres ser escritor, deberás aprender a escribir correctamente. Lee. Léete el diccionario, si hace falta. Lee a los buenos; clásicos y contemporáneos; lee lo que tú has escrito. Léelo en voz alta, y vuelve a leerlo tantas veces como sea necesario.

Pare reducir el número de faltas que cometes, asegúrate de leer libros sobre cómo escribir mejor. Hay un ciento. También debes acceder a la RAE e informarte. ¿Ha aceptado nuevos términos? Que a tu escrito le falten o sobren tildes es imperdonable. Yo era de las que seguía escribiendo «sólo» con tilde cuando se trata de adverbio, hasta que en la editorial con la que publiqué mi primer libro me contaron que la RAE ahora prefería que dejásemos de usar tinta en tildes, si podíamos prescindir de ellas. Los pronombres “esa, ese, esta, este, aquella, aquel» solían llevar tilde para que no se confundiesen con los determinantes, pero ahora también son preferibles siempre sin tilde. 

Los errores más típicos que debemos evitar

~Para empezar, estos cuatro tipos a veces son algo impertinentes:

 «Por qué»– Secuencia formada por la preposición «por» y el interrogativo o exclamativo «qué». Es la de las preguntas. «¿Por qué me haces esto?» (¿por qué motivo?)

 «Porque» –Conjunción causal; la de las contestaciones: «¡porque me da la gana! ¡Porque sí!»

 «Porqué» –Sustantivo; sinónimo de causa, motivo «¡Pero al menos explícame el porqué!»

 «Por que» – Se usa cuando la preposición «por» es seguida por la conjunción «que», e introduce una oración subordinada. «Estaba ansioso por que su padre llegara» o «rezó por que él nunca más apareciese».

También tiene un uso menos común y más poético:  cuando se puede sustituir por «por lo cual», «por lo que», «por el que». La vía por que pasaba el tren estaba oxidada.

~El queísmo es la supresión (indebida) de la preposición «de» delante de la conjunción «que». «Me alegro que vengas» es un queísmo y debería decirse: «Me alegro de que vengas» o «me alegra que vengas». Es un error muy típico, porque uno no quiere caer en el dequeísmo, que suena tan mal, y que es el perturbador uso de la preposición «de» delante de la conjunción «que» con verbos que no la necesitan. Ejemplo: «Pienso de que…»; resulta hasta difícil de escribir. Se piensa algo, no se piensa de algo. 

~El leísmo es otro gran problema de los hispanohablantes (ocurre con mayor frecuencia en ciertas partes de España, como Madrid). Surge al utilizarse el pronombre «le» cuando, en realidad, debería usarse «lo» o «la». Es un fenómeno súper extendido en nuestro país, y en mi opinión, la RAE ha contribuido a ello por admitir varios tipos de leísmo (el de masculino, en tercera persona de singular, el más común.): «A Manuel le vi ayer», cuando, en realidad debería ser «Lo vi ayer» o «A Manuela la vi ayer».

Cuando el pronombre es complemento directo, deben usarse las formas lolos para el masculino (singular y plural, respectivamente) y lalas para el femenino (singular y plural, respectivamente). Cuando el pronombre desempeña la función de complemento indirecto, deben usarse las formas le, les (singular y plural, respectivamente), con independencia del género de la palabra a la que se refiera el pronombre:

Le (CI) pedí un libro (CD) a mi padre (el libro es el directo y a él le pedí, así que el «le» es indirecto.)

El otro día estaba viendo «El Inocente» en Netflix, que por cierto está bastante bien, y José Coronado y casi todos los actores españoles dijeron más leísmos que días tiene un año. Lo gracioso es que, en los subtítulos, la persona a cargo de escribirlos, los corrigió todos. No me preguntéis por qué tenía los subtítulos puestos. Bueno, venga, va: porque, hoy en día, la dicción de algunos actores españoles, es bastante vaga.

Algo menos extendidos están el laísmo y el loísmo. El laísmo consiste en emplear «la» o «las» del pronombre personal como objeto indirecto, en lugar de «le» o «les».

Ejemplo:  «La traje un libro». INCORRECTO.

«Le traje un libro» CORRECTO

El loísmo me parece realmente complicado. Es emplear «lo» o «los» como objeto indirecto, en lugar de «le» o «les».

«A Manuel lo salió una nuez pasada».

Si quieres aprender más sobre los leísmos, y, sobre todo, librarte de ellos ¡lee este artículo!

~Por otra parte, si eres de los que dicen «detrás tuyo», «delante mío» o «enfrente suya», en lugar de «detrás de ti», «delante de mí» y «enfrente de él/ella», entonces quizá te falten unas horillas de cocción. Y es que hay que evitar el uso de adverbios (cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente) con adjetivos posesivos (mío, tuyo, suya…)

~Hay gente que dice «no puedo dar más de sí», cuando deberían decir: «no puedo dar más de mí», «no puedes dar más de ti»o «él/ella ya no da más de sí». Es necesario que el pronombre concuerde con el pronombre reflexivo.

~El «deber + infinitivo» y «deber de + infinitivo» muchas veces crea confusión entre la gente. Deber + infinitivo indica obligación/deber: «Debes marcharte». Deber de + infinitivo indica Suposición/probabilidad: «Debes de ser bobo, amigo». 

¿Cuántas veces escuchamos cosas como esta? «El animal debía de ser sacrificado cuanto antes, porque de aquella manera estaba sin duda sufriendo». INCORRECTO.

«El animal debía ser sacrificado cuanto antes, porque de aquella manera debía de estar sufriendo». CORRECTO.

Cuando puedas sustituirlo por «tiene que ser» (obligación, deber), entonces es deber + infinitivo. Cuando alguien no está seguro de algo se pone ese «de». «Debe de ser lunes mañana, ¿no?»

Se dice que la expresión «deber + infinitivo» también se puede usar como suposición: «debe ser martes hoy»,pero a mí no me gusta. Además, permitir esto es lo que hace que la gente se confunda. Es igual que lo que ocurre con el leísmo; la RAE permite varios leísmos y así nos luce el pelo, porque luego vamos por la vida diciendo cosas como: «le vi ayer». 

Si tú no estás seguro de que hoy es martes, entonces usa el «deber de + infinitivo». «No sé… debe de ser martes, ¿no?»

Estos son los errores más básicos, que debes aprender a atajar. Una vez que hayas corregido estas cositas, deberás mejorar tu estilo. Siempre hay posibilidad de mejorar nuestro estilo. ¡Nadie puede alcanzar la perfección! 

Por eso, lee este artículo, en donde podrás leer consejos prácticos para mejorar tu estilo.