La cleptómana de Gijón

Ésta me pasó hace ya más de dos años, un par de meses después de llegar a este frío país, allá en el verano de 2006, en Lee Abbey, la resi de Kensington que me recomendó mi prima María. Pero curiosamente no fue ningún impersonal inglés quien me tocó los pies en esta bendita ocasión. Fue una española. Más aún. Una petarda como nunca hubo otra igual, de mi propia ciudad. Una hortera de Gijón, una catetilla de tres al cuarto. Como escribía por aquel entonces un blog, por cierto lleno de palabras malsonantes pero muy ciertas, tengo la susodicha historia en mi cabeza bien grabada. En mi cabeza y en la net, claro. Voy a transcribirla exactamente como la escribí en su día, pero esta vez con todas sus tildes, ya que en aquellos tiempos no sabía por dónde se escondían. Quizá quite algún taco de los que originalmente puse también por aquello de no herir sensibilidades, aunque quiero hacer constar que yo soy la más sensible del mundo, y si he podido superar yo aquel mal trago, cualquiera podrá hacerlo. Aunque yo era muy ruda, que dirían los ingleses…

 

Wednesday, July 05, 2006

 

… Después, fui a cenar y me encontré con la chica lista que “adivinó” que era española al oírme decir “Jelou, mai neim isss Rrrroccccccío, jai ebriguan” (se llama María), y con otra que me dijo que era de Gijón. La tía se da un aire de cara a la Beckham, pero con 35 kilos más, y es de lo más repajolero que he visto en mi vida. Que ¿¿por qué?? Pues porque cuando llegas al extranjero y coincides con alguien de tu ciudad (más aún si estamos hablando de ciudades que no son Madrid o Barcelona), lo normal es lanzar un moderado (no pido más) grito de exclamación del tipo: “¡Qué me dices! Y ¿a qué colegio fuiste? O ¿en qué zona vives?”. Además, por supuesto, del típico diálogo de: “Di-nombres-de-colegas-a-ver-si-tenemos-amigüitos-en-común”‘. Pues eso ella no lo hizo. Es más, ni contestó cuando yo le dije con cara de huerfanitaquehadescubiertoquetieneunatíalejana: “¿¿De Gijón?? ¡¡Yo también!!” La individua se limitó a levantar esa ceja de pelo pobretón como el que tenía en su ancha cabeza. Aparte de su desdén, demostró ser una pijotera tratando de ocultar ese acentazo que tenemos los de Gijón, sin éxito ninguno, e imitando a la Obregón on top. Era lo que me faltaba. Yo, como ya he tenido que aguantar a un sinfín de niñatas en mi life, me puse de mal humor tras su careto de póquer, y he decidido que pasaré de hablar con la guaja.

 

 

The big goat is a kleptomaniac!

 

Friday, July 14, 2006

 

God!! ¡¡No falla! Mi primera impresión (y me refiero a intercambiar dos frases) sobre una persona ¡nunca es errónea! Llamé a casa para hablar con mi hermano Luisín y le dije: hay una de Gijón que tiene una pinta de guarri que te cagas (en el sentido de perversa cual bruja de Blancanieves). Y añadí: fue a los Jesuítas (su cole).

 

No se sabe por qué, ya con la mosca detrás de la oreja y en plan misterioso, me pregunta: ¿Cómo se llama…? Lorena, respondo. ¿Camin? Pregunta él. Es cleptómana. Aléjate de ella, es cleptómana, fuera, aléjate, ya. Toa me meo. Me meo toa. En fin, algo olía a podrido en la tal Lorelai. Resulta que una persona muy muy de fiar le contó a Luis, que vivió con ella en Madrid y hubo tomatazo. Si es que ya lo dice la reina de los dichos populares, mi mami: El mundo es un pañuelo. De mocos. Muchos de ellos verdes. (Este último apunte es cosecha mía).

 

I have got a new roommate…

 

Monday, July 17, 2006

 

Bueno, pues la cosa mejora por moments. Me han puesto de roommate a otra tía española que es intimísima de la cleptómana (Clepto para los friends). So, di othe day salí (sabadete) y Clepto quedose en my room with my roommate. It was horrible! Pero no me falta ná: claro, no va a mangarme nada delante de la otra individua… estaría feo. Bueno, yo sigo sin hacerle caso, y lo cierto es que se nota que le duele…

 

Cabrona, te vas a cagar!!!!!!!

 

Wednesday, August 02, 2006

 

Esta es la historia de la pequeña gilipollas llamada Rocifú. A la pequeña y estúpida Rocifú la habían avisado de que el lobo (en este caso la gran perra) andaba muy cerca. Literalmente, le dijeron “Aléjate de la perra, que la muy guarra es peligrosa”. Y va la pequeña Rocifú, y como en un mes no le había mordido, pensó que la muy bicho ya no era peligrosa. Pero se equivocó la mongola. Se equivocaba.

Resulta que en un minuto en que me fui al baño (sólo a hacer pequeñas necesidades: por cierto esto fue hace una hora exactamente, por eso estoy taaaan caliente), dejé la puerta sin pestillo (por Dios, ¡¡nunca hagáis esto en una residencia, hostal o similares!!). Tardé tres minutos. Cuando me bajé los pantalones (es para que podáis visualizar bien la escena), oí su voz de pito decir: “¡Rocío!”. Y yo me dije: “¿¿Rocío?? ¿Y ésta por qué me llama a mí, si nunca me ha dirigido la palabra? Vendrá a por el ordenador de María, que ahora está en clase de polaco, que por cierto es una información que conoce toda la residencia, porque la muy pesada lo repitió ayer unas 300 veces). Bueno, pues oigo (el baño está pegado a la habitación) que el muy zorrón abre la puerta y tarda exactamente un minuto en salir (mogollón para comprobar que no hay nadie en habitación ajena, ¿¿no??). Acabé de hacer mi depósito al alcantarillado inglés como pude de rápido, me subí los pantacas, y entré corriendo (aunque ella ya había volado, por supuesto). A ver, yo no estaba cien por cien segura de que la pava me fuese a robar, y no era plan entrar a lo FBI-todo-el-mundo-al-suelo, con los pantalones bajados a la vez que gritaba: “¡¡¡Ajajá, perra inmunda, devuélveme lo que intuyo me estás mangando!!!”.

Pues eso, entré cagada esperándome lo peor, miré una pulsera que había encima de la mesa, un broche falso… (pensando en que la tía es cleptómana y va a mangar nimiedades). Pero no. Nada. Todo parecía estar en orden. Por último, miré mi bolso abierto: concretamente mi billete de £20 (30 eurazos para mí muy necesarios), que tenía reservado para pagar mi excursión a Stonehenge y Salisbury. Por supuesto, había desaparecido.

Lo mejor, luego. Bajo a cenar (6 en punto), y entra en el comedor. La muy guarra viene con paso ligero y directa hacia mí, sonriendo satisfechamente creyendo que sabe algo que yo no sé. Os juro que la mirada que tenía no la olvidaré en mi vida (os digo yo ahora, en noviembre de 2008). De una creída superioridad que sólo me provocaba tener ganas de romperle los dientes de una patada: “¿¿Qué tal tu día, Rocío??”. Yo, con ceja levantada, ni contesto. La verdad es que todavía no sé cómo reaccionar. Y va la muy cerda y sigue hablando. “Yo acabo de llegar ahora mismito”. (Estoy eliminando algo muy pero que muy malsonante de este paréntesis). Después llegué a la conclusión de que sí es una enfermedad, porque la muy cabrona sonreía como si acabase de ganar un premio a su valía. Era una cara de satisfacción tal que me estaba dejando helada y mataba poco a poco mi fe en el género humano. ODIO las injusticias. NO PUEDO CON ELLAS. Me hierve la sangre.

Desde luego, la venganza tiene que servirse en frío. El Conde de Montecristo me parece una historia apasionante. Algo tengo que hacer. Mamá (por aquel entonces, mi family and friends seguían mi blog puntualmente), lo mejor es que salió con el hijo de Marnie la ladrona (ésa es otra tipeja socia del Club de Regatas de Gijón, que se ganó el apodo por alguna razón, en concreto, por mangar colchonetas, por Dios, qué faltosa es la gente). La tal Lorelai dice que Marnie es la señora más guapa del Club. Una señora de lo más cursi que te puedas echar a la cara, de cabeza grande, hombros estrechos y ojo peuqeño y junto. Por supuesto, cuando me dijo eso me descoxioné en su cara y le dije con cara de pocos amigos: “La más guapa es mi madre. Además, tú eso no puedes saberlo porque no eres socia”. (Era una contestación pueril, pero ella me inspiraba eso). Y seguí: “Esa señora es normal, y tiene un punto hortera importante. Además, es una choriza”, le dije desafiante. Como tú: me faltó decirle (claro que ahí todavía no me había mangado a mí).

Por favor, quiero todas las ideas posibles. Desde mandar cartas a todas las habitaciones avisando de que ésta tía es cleptómana, hasta clavarle algo en el ojete. ¡¡¡Por favor, ya!!!! Por supuesto, ¡¡¡cambiarme de habitación es el primer paso!!!!

 

Anonymous said…

AYYY…. Mira que te lo dije…..
No puedes encerrarte en la habitación? Es lo mejor que hay. Así te aseguras de que nadie entre de sopetón!!! Yo lo que haría, sería una fotocopia en color de 20 libras y escribiría por detrás: “Lorena, cleptómana, estos son falsos”. Dejas el billete encima de la mesa y a esperar…Un besín. Luis

2:57 AM

 

AnonymousAnonymous said…

por cierto, si llega el momento, nunca le digas quién me lo dijo a mí. Un beso. LUIS.

2:59 AM

 

Anonymous said…

Hola Roci,
Respecto a clepto, yo que tú me cambiaba de cuarto. Lo dices en la resi y está. Dile que la conoces de tu city and that she is a thieve. Además es española y tú quieres estar con alguien que no hable español and that’s it. Si quieres llamo yo a la resi. Encima la resi cuesta un huevo, no?. En fin, te han cambiado a un nivel superior? a ver si te llamo esta semana con papi y mami y me cuentas. un beso enorme de tu sister que te adora. Reyes

1:47 AM

 

Anonymous said…

Pero que cuentas Rock si no es la primera vez que se te cruza en tu vida una cleptómana… O no te acuerdas de cierta vecinita tuya de cabellos rubios y ojos azules cual vesugo??? Pos anda que chica vaya gente que se te arrimaa!!!

6:39 AM

 

Anonymous said…

Jelou my dear, soy tu prima María de vuelta en los sudores del trabajo y la sinvida madrileña…

He leido tus comentarios sobre una tal Lorena la cleptómana. NO la conozco de nada pero ya me habían hablado de ella, por lo visto en la resi aqui en Madrid se dedicaba a lo mismo. Déjale un gancho atractivo bien visible, y cuando vuelva a actuar píllala infraganti a ver que dice. De todas formas cierra siempre la habitación hasta para ir al baño!!

Bueno estaré pendiente de tu blog, y tus historietas. LOADS OF KISSESSSSSSSSSSSSSS

 

 

La guarra, Rob y Stonehenge

 

Tuesday, August 08, 2006

 

Y tú, Mariína, ¿¿¿de verdad oíste hablar de esa pava??? ¡Madre mía! Lo suyo ya es de profesional. Ayer me llamó “amore” y todo. Está que se sale. Mi careto cuando la veo es un poema. La cuestión es que no me pude contener y a riesgo de que cantase a su amiga del alma, acabé diciéndole a María, mi compañera de habitación, que tuviese cuidadín con sus allegados, porque “había una zorra suelta”. Así. ¿Para qué rodear? No especifiqué sexo ni delito, pero la tía, en lugar de flipar, sin vacile alguno, dijo que sabía “por dónde iban los tiros”, y que desde que conocía “a esa persona” (palabras textuales) le había ido desapareciendo ropa, pero nunca dinero. Lo gracioso es que ayer, justo después de darle el susodicho consejo, ¡su mobile desapareció! ¡Juas, juas! Las dos sabíamos que había sido la Lorena de los huevos, y María pilló un rebote monumental, pero tras haber contado por toda la resi que el mobile le había desaparecido, llegó la muy guarra de la Lorelai diciendo: Ay, amore, ¡¡te lo cogí yo sin querer!! Hay que joderse, de verdad. Será cerda. En fin, ahí sí me lo pasé teta; tengo que admitirlo. Como el sábado rajando de ella con Vicente y Julio. Vicente está deseando verla para decirle que es clavadita a Arancha Sánchez Vicario. ¡¡Qué risas!! Es que la pobre está super acomplejada con sus patas de tocino. Pobre, de lo que no se ha dado cuenta todavía es de que también tiene perfil porcino.

 

Y seguimos con la bruja piruja

 

Wednesday, August 09, 2006

 

Bueno, bueno, si no va la muy cretina y me dice que si quiero algo de Gijón, que como se va mañana una semana, que puede pasarse por mi casa ¡¡¡y recoger algo para traerme!!! Y yo mientras pensando: “¡¡Si pasas por mi casa, te linchan!!”.

Y la muy soplapollas viene toda pedo a las doce de la noche a mi room y me pregunta otra vez ¡que si estoy segura!, que si no quiero que me traiga algo así como “moscovas” o “esas de nuez”. ¡¡¡La muy inculta!!! Y, como se ve que se quiere convertir en mi colega a toda costa (aunque no está eligiendo el camino más adecuado…), va y remata: “Sí, hombre, ¡¡¡¡de Río Alto!!!! (como diciendo: “¡¡que no te das cuenta!!”). Y repite la cretinaza: “¡¡La mejor confitería de Gijón!! Yo siempre compro allí. Mmmm, ¡¡¡qué rico todo!!!  ¡Que los dueños son de Santurio!”.

Yo, que por cierto tardé siglos en captar a qué coño se refería, acabé contestando de muy mala leche: “Perdona, bonita, pero te refieres a La Playa”. Ella inmediatamente dice: “¡¡ésa, ésa!!, que me confundo” (ya se ve lo mucho que compra allí). A lo que yo, hinchados ya los ovarios hasta límites insospechados, respondo: “Mira, rica, los dueños no son de Santurio. La confitería la fundó mi bisabuelo, y pertenece a dos familias, las de sus dos hijos: mi abuela y su hermano”. Como ya me cansaba de la conversación, decidí echar a la beoda mientras escupí: “Y se dicen moscovitas, caraculo!”. Bueno, vale, lo de caraculo no me salió en aquel momento, pero oye, cómo me hubiese “prestado”. Porque lo es; las verdades hay que decirlas aunque duelan. En fin, que la eché porque quería irme a la cama, así que concluí la cháchara con un: “Mira Lorena, yo siempre tengo gratis lo que quiero de La Playa, así que gracias por el ofrecimiento, pero ya me manda mi padre regularmente de todo”. Después pensé que podía avisar a Tomi o a tía Angelines para que envenenasen las princesitas que compre (si es que antes no le da tiempo a alargar la mano cuando nadie mire). El caso es que no se sorprendió cuando le dije que la confi era de la family, porque era evidente que ya sabía algo. ¿Entonces? ¿Para qué me pregunta que si quiero algo de allí? Anyway, no voy a intentar entender a una “lloca”.

¡¡¡¡¡Remuá!!!!! Llamadme múltiples veces a la semana, por favor.

 

¡¡Movidón, Peleaaaaaa!!

 

Tuesday, August 22, 2006

 

Bueno, bueno, bueno. Esto tiene telitaaaa. Vais a flipar en colores. Voy a contar la escena como un diálogo, que hoy ya escribí mucho en el ordenador. Ocurrió justo antes de quedar con el griego in The Green Man, un pub de una perpendicular a Oxford Street (el griego, by the way, sigue siendo mi novio tras dos años y medio de aquello… ¡qué bonito!). El caso es que iba a empezar a arreglarme para mi cita a diez, cuando llaman por telèfono y es la gocha: Rocío, ¿puedo subir un momento a tu habitación?/ ¿Para què? Tengo mucha prisa (Yo muy seca y borde, porque me temo que va a haber jaleo)/ Es sólo un momento/ Vale, pero vuela, que tengo que irme/ Sí, sí, ¡voy ya!

Pica a la puerta, y suelta:

– ¿Has dicho tú que he mangao 300 euros en Lee Abbey?

– ¿300? Ála!! ¡Qué burrada! Dios te libre. 300, no; 20. La muy corta se queda callada un momento recapacitando y dice: “Vale, o sea que fuiste tú”.

– Claro, claro, por eso no te preocupes, que ya sabes dónde está el foco.

Nótese que se trata de una conversación surrealista: Ella no lo niega en ningún momento y sigue hablando. A todo esto, yo en toalla, a puntico de irme a la ducha para oler bien para Fikri, mi griego. Misión Imposible.

Voy a resumirlo, porque estuvimos una hora, ¿vale? (para una vez que tengo cita importante y me la chafan. O lo intentan, vaya, que ya sabemos todo que la cita no salió nada mal).

– ¿Y por qué has dicho eso…? (con media sonrisa de vez en cuando, atención…)

– ¡Porque es la verdad! ¡A ver si te crees que soy subnormal! (yo me alteraba por momentos).

– Estás muy segura (todo esto con su voz repatética suave y de pito, y la sempiterna media sonrisa de bruja piruja).

– Claro, Lorena, porque lo oí todo. Hazte a la idea de que fue lo mismo que verlo. Exactamente igual.

– ¿Y eso?

– Porque estaba en este baño (señalo un baño cuyo hueco invade la habitación). Perdón por lo mal que lo estoy explicando, pero tengo prisa y hay gente esperando para usar el ordenador). Continúo.

Hubo varios momentos en la conversación en los que se delató. El primero fue que no lo negó (bueno, ¡ese momento se mantuvo a lo largo de toda la conversación!). El segundo es que casualmente se acordaba perfectamente del viernes en que me mangó las 20 libras, e intentó arreglarlo corriendo: es que me acuerdo porque ese día justo… (pero ¿de qué día me hablas, lerda, si no hemos especificado el día?? Hay que ser subnormal).

– Bueno, Lorena. Pues verás, me fui a este baño, en el que se oye todo, por cierto, tienes que probarlo, y estaba yo en plena faena cuando oí tu voz que me llamaba, mientras picabas a la puerta: ¡¡Rocío, Rocío!! (“Dos veces”, especifiqué).

– ¡No te llam’e a ti!! (me niega la evidencia, fuerte, pero ya admite que ese día vino a la habitación); llamé a María.

– No. Sabías que María estaba en clase de polaco, y me llamaste directamente a mí, mientras aporreabas la puerta para asegurarte de que no había nadie. Preguntaste dos veces mi nombre a la vez que entrabas. Como tardaste un minuto, quise creer (porque te cagas de lo buena que soy) que sólo querías coger el ordenador de María, pero de repente me subí corriendo la bragada criminal (vale, esto no lo dije así, pero es que me suena mejor que bragas a secas). Pues eso, que terminé corriendo  porque caí en la cuenta de todo lo que me habían contado de ti.

– Bueno, ése es otro tema que te voy a aclarar ahora mismo, porque estaba segura de que alguien te lo habría contado.

– No, si no me tienes que aclarar nada. En fin, que te oí entrar y abrir mi monedero que suena mogollón, además, y que tiene un sonido particular.

– Veo que estás muy segura.

– Claro. Es lo que tiene oír el robo en directo.

– ¿Qué puedo hacer para que cambies de opinión?

– Nada. ¿Sabes qué pasa, Lorena? Que justo antes de ir al baño miré mis 20 libras en la cartera, preparados para pagar mi viaje a Stonehenge esa misma tarde, y nada más entrar en la habitación después de oír como entrabas y abrir mi monedero, ya no estaban. (Me faltó decir: “¿Verde y con hojas, monina?).

– Es que la verdad (la tía ve que no puede convencerme y pasa a la táctica de dar pena al prójimo), esto ha sido un palo muy gordo, porque mi reputación en Gijón ha vuelto a quedar por los suelos. (Si llega a decir mancillada, me meo en su cara ya, porque yo soy dramaticona pero lo mío es en plan de cuchufleta, pero dramatizar en serio me parece demasié). Entonces me explicó que esta historieta se la contaron dos amigas en una fiesta del sábado de no sé quién. Y que el rumor ha engordado la cantidad de 20 libras a 300 euros. Y va la muy cretina y me dice que claro, que es que no puede ser, que no se trata de la cantidad, que es el hecho en sí lo que le molestó). Hay que joderse, pienso yo.

– Precisamente, Lorena, precisamente (ya con los ovarios a punto de hacer “cataplún chis pum, cataplán”). A mí me pasa justo lo mismo. Lo jodido es el hecho. Pero es que además, Lorena, para mí 20 libras es bastante dinero. Me iba a ir a una excursión con él y ya no voy a ir (bueno, aquí está claro que paradigma de la sinceridad no fui, porque el viajecillo ése lo pienso hacer igualmente), y seguí: y lo peor es que no me robaste a mí el dinero: ¡se lo robaste a mi padre! Ese dinero lo ganó mi padre trabajando (toque histriónico típico de Roci…., pero que es verdad, ¡¡¡coño!!!)

– Ya. Pues es que para mí 20 pounds no suponen nada. (No, si encima se queda conmigo en la geta). Mira, si quieres te los puedo dar ahora, pero ese rumor… Rocío (dice con voz de gurú de secta)… hay que lavar mi imagen.

Atención a la conversación porque de verdad que fue surrealista total, ¡¡¡¡de película mala de serie B!!!! No quiero entrar en análisis, ¡¡¡pero la tía lo admitía con cada palabra que soltaba!!! Bueno, que escupía, porque ella no dialoga; escupe.

– Mira, Lorena, no quiero tu dinero ni en pintura. Como tú misma entiendes, es el hecho en sí lo que jode (fui un poco mal hablada, sí, pero es que estaba y sigo estando muy muy cabreada. Pero te voy a dar la razón en una cosa. Lo de los rumores es horrible. Pueden hacer mucho daño, y siempre llegan deteriorados: exagerados. Porque fíjate tú que de 20 pounds a 300 euros… cómo es la gente, ¿¿eh?? (lo dije con toque irónico, por supuesto, dando a entender que me importa una mierda su reputación cuando ella es la que se la está forjando a sí misma). Bueno, vale, vale, no creo que ella haya entendido tanto. Y continué: Así que tienes razón. No es justo. Voy a iniciar la cadena otra vez. Mañana llamo a mi madre y le digo: “Mami, pásalo: que lo que me robó Lorena en Lee Abbey ¡¡no fueron 300 euros!! ¡¡Fueron 30!!”.

El caso es que más adelante, hasta hizo un intento de llorar, pero sus ojos estaban blancos como la nieve del invierno pamplonica (bueno, tampoco es que sea muy blanca…). E intercalaba, se atrevía a intercalar la muy guarra, sonrisillas de ésas de loca, que vienen de su subconsciente, porque la probe ta enfermica del todo.
No me conmovió en ningún momento, la verdad. Y mira que yo soy conmovedora. Quiero decir conmovible. Fácilmente, además.

El caso es que me pilló con la toalla preparada para ducharme (es decir, totalmente en desventaja), así que al principio yo estaba un poco parada; pero enseguida me fui creciendo, y mi careto de asco con ceja hiperlevantada, cuando se le ocurrió empezar a gimotear, fue todo un poema.

La tía me contó entonces (también para intentar mover mi ánimo) la historieta que le pasó en Gijón, y que había llegado a mis oídos por mi marujo/hermano (con todos mis respetos para las Marujas de este mundo, ya que mi abuela se hace llamar así).

El caso es que mi hermano sólo me contó que la pillaron en casa ajena, y que se llamó a la poli.

Ella dice que fue cosa de dos, y que ella sola cargó con la culpa. Pobrecilla, ¿¿no??  Que cogieron unas llaves (no quiso entrar en detalles, pero las llaves y la casa que abrían, me dijo my brother, eran de una amiga de su clase de la Universidad) y que a esta otra amiga y a ella las pillaron dentro (la dueña que en un principio no iba a ir a casa ese día, al final cambió de planes. ¡Qué desconsiderada que no avisó!, ¿¿no??). En fin, me explicó que si sus padres se lo tomaron fatal (fíjate qué duros), y que eran sólo unas niñas (19 añazos, atención, se nota que, como tiene 27, dice eso para consolarse). El caso es que le costó mucho que en Gijón se olvidase aquella truculenta historia (como pa´ no). Yo le dije que lo entendía, que Gijón es un pueblo, y que la historia era muy fuerte. Y que no se preocupase (otra vez): que trataría de hacer llegar a la gente que en lugar de 300 fueron 30.

-Veo que no te puedo hacer cambiar de opinión. (Oye, qué avispada es la chica, ¿eh?)

-No, por Dios, ¿estás de coña?

(Os juro que le seguían saliendo medias sonrisas). Y ahora va otra contestación que ¡¡¡tela!!! (Admite que es una choriza, vaya).

-Es que yo, en realidad, tengo la conciencia tranquila (ni que lo jures, guarra), porque si yo mango a alguien (¡¡o sea que sueles hurtar!!), mango al chino de allí o a otro tío que no conozca, pero no a alguien de mi misma ciudad. Ni de coña, porque se coge rápidamente a un ladrón, y sé que puede pasar lo que ha pasado… Así que cómo iba a mangarte a ti… (Esto dicho como sin gana, a todo esto, ni creyéndoselo ella misma. No gritando convencida: “Pero ¿¿¿¿¿cómo iba a mangarte yo a ti????? No, no).

-Pues eso me pregunto yo, Lorena, eso me pregunto yo.

-Jo, sólo puedo pensar ¡que ojalá ese día nunca hubiera existido!
-Dímelo a mí, tía, que además de perder 20 pounds, tengo que verte, y encima en mi habitación, robándome también tiempo, que tengo muchísima prisa además, y ya te lo he dicho.

-Ojalá hubiera cámaras, ¿¿no??

-Hombre, esto no es Gran Hermano. No creo que  a nadie le gustase la idea de ser grabado mientras duerme y se desviste, pero en esta ocasión… sí, me encantaría. Aunque tampoco me hicieron falta, porque como lo estaba oyendo todo… Cara de culo de ella, of course.

-No sé qué más decirte, tía.

– Pues, tía, no digas nada, que es tardísimo y ni me he duchado todavía.

El caso es que luego (ya os digo   que estuvimos 1 hora, y hubo varios tonos en la conversación) hasta se creció un poco la tía, porque ya me vio muy interesada en salir. Supongo que pensaría que lo del dinero no me había afectado tanto al final.

– Pues yo lo siento, pero voy a averiguar quién empezó el rumor y patatín, porque esto no puede quedar así…

– Pero ¿cómo que vas a averiguar quién empezó el rumor? ¡¡Que salió de mí!! ¡¡Ya te lo he dicho!! ¡¡No tienes que investigar nada!! (Ya hartísima). Ella, como había venido en un primer momento crecida, a pedir explicaciones a mi habitación y se encontró con que yo había presenciado el hurto y no pudo entonces quejarse, era cristalino que ahora lo que quería era irse con algún triunfo. Con una falsa sensación de triunfo, más bien.

– No, ¡¡pero me refiero a quién lo fue contando!! Voy a preguntarle a Amparo y a Teresa y a Fulanita y a Menganita, que fueron quienes me lo contaron.

– Pues ala, venga, corre, que te he dicho tres veces que he quedado y que tengo mucha prisa.

– Bueno, Rocío, pero yo… (la tía no está contenta y yo flipo en colores por que la pava esté intentando cambiar las tornas). Yo no sé qué voy a hacer ahora. ¡¡¡La cabrona amenazando a la víctima!!! Hay que joderse.

– Pero bueno… ¿Me estás amenazando, Lorena? (yo con doble tono de matona de barrio de mala muerte). ¿Cómo que no sabes qué vas a hacer? ¿Qué quieres decir? ¿Que vas a venir un día por la noche y me vas a clavar un cuchillo en el ojo o algo así? Porque me estás dejando a cuadros.

– Se quedó callada. Sólo faltaba… Aunque yo no sé cómo interpretar eso, pero puede que la tía hasta lance un rumor y todo. En fin. No importa; tengo la historia en el blog, contada day by day (¡¡¡es lo bueno de no tener una vida interesante!!!). (A ver si un día se busca y se encuentra en google).

El caso es que hubo más detalles en la conversación, como que nunca me miraba a los ojos cuando estaba diciendo lo de “tengo la conciencia tranquila” o cuando decía que para qué iba a robar a alguien de Gijón. Miraba a todos los sitios menos a mi geta. Claro que yo tampoco estaba muy favorecida con aquel recogido chungo y careto desmaquillado preparada para ir a la ansiada ducha pre-Fikri.

Bueno, cuando me fui con Joseph hacia el pub para conocer al griego (porque obligué a Joseph a ir para darme apoyo moral), nos la encontramos él y yo, y estaba muchísimo más crecida.

Ya sé quién fue, ¿eh? No fue la novia de tu hermano. ¡Fue tu Hermana, María Fuentes!

 

Mira tú qué bien, que me salen nuevas hermanas. Bueno, resumiendo, que llevo más de una hora aquí en Internet. Que la tía va ¡¡¡¡y dice que quiere hablar con María!!!! ¡¡¡¡¡Que le dé el teléfono!!!!! Si sus amigas las paletas entendieron 300 en lugar de 20 ¡¡no es nuestro problema!! Y va la chunga de ella y me dice: así que habla con ella ¡¡¡pero ya!!! (¡¡¡Encima con órdenes, la muy gilipollas!!!).

 
-Eh… relaja, bonita, que no pienso hablar con mi prima sobre esto. Y tampoco voy a hablar ahora contigo porque ¡te he dicho ya 400 veces que he quedado!
De todas maneras, ahí ya estaba yo concentrada pensando en el griego (estaba nerviosísima, preocupada por si no le gustaba), y no le contesté nada bien, pero hoy le voy a decir unas cuantas cosillas. Pero ¿¿què se cree?? ¡¡Por supuesto que ésta no va a llamar a mi prima a pedirle cuentas de nada!!

En fin, historias para no dormir, ¿¿¿¿¿¿no os parece?????? Voy a llamr a casa, para que leais esto, papi y mami, y aviséis a María para que lo lea, pero vamos decirle que no se preocupe, que no la va a llamar nadie, pero que me escriba un mail contándome la historieta de la fiesta ésa del sábado, que tengo curiosidad.

Remuá!!!!!

posted by RocíoFuentesTheBest.com @ 11:54 PM 4 Comments

Anonymous said…

Rocio!!! me llamó ayer Catalina y me contó todo lo que se había formado a raiz de esta niñapsicópata que en el fondo me da bastante pena. Acto seguido me meti en tu blog para leer tu crónica y ahora te voy a contar brevemente lo que ocurrió:

Fuimos Catalina y yo a una fiesta de disfraces. Y Catalina es amiga de las amigas de esta chica: Ana F., Teresa P. Lucía V…y todas éstas.

De camino a la fiesta en el autobús ibamos Catalina y yo solas hablando sobre quien iba a ir a la fiesta y me dijo que una tal Lorena había venido de Londres y saldría con estas.
Y yo le pregunté a Catalina que que tal era esa niña etc….Como con Catalina tengo mucha confianza y estabamos las 2 solas, le dije que en Londres seguía con alguna andanza… Y me contó Catalina todas sus movidas: (además de cleptómana es mentirosa compulsiva según sus propias amigas)Éstas estaban hartas de ella. Que hace tiempo le dijeron que tenía que ir a un psicólogo a solucionar su problema. Que ya no podía seguir así. Pero es que Catalina se lo comentó a no se quien íntima amiga de ella y ya adiós, porque se extendió todo. A lo que yo desde luego no me dedico es a ir comentando estas cosas a gente que no conozco. El desencadenador de todo fue que las amigas se lo contaron a Lorena directamente. Dijeron que alguien en Londres les había informado de que seguía en activo…con el fin de abrirle los ojos a su problema.
Ella lo niega. Así que la pretensión de las amigas era tomar lo de Londres como una prueba de que no estaba “curada” y que debía ir al médico. La presionan para que asuma su culpa.

La conclusión es que todo el mundo la considera mal de la cabeza. Conocen su problema, no es nada nuevo para nadie. Las amigas no saben qué hacer con ella.

La historia es que en ningún momento salió tu nombre ni lo que te había faltado porque no dimos detalle de lo que había mangado. Pero todo se ha salido del tiesto.

Tras hablar ayer con Catalina, para que a ti no te salpique nada aunque veo que ya lo ha hecho y te pido mil perdones, Catalina va a decir que fue una amiga de ella que está en Londres la que se lo contó para sacarte a ti de este embrollo.
Pero ten por seguro que tu nombre no salió, sino el mío!!! Me va a fusilar cuando me vea….

Total que de verdad a estas alturas paso de estas historias y embrollos. Nadie ha inventado nada. Es un hecho y lo último que quiero es hacer daño a nadie.

Fue un simple comentario a Catalina y mira toda la montaña que se ha creado

Siento que te haya ido con el cuento. Pero ya hablé con Catalina en que ella y yo estamos dando la cara y que nuestra fuente no fuiste tu sino una compañera que sigue allí y que conocimos en nuestra estancia hace 1 año.

Díme si ha pasado algo más. Hoy voy a hablar con Catalina y ya te cuento que hay nuevo.

12:45 AM

 

No te preocupes, ¡¡por Dios!! Lo malo es q la chiflada quiere hablar contigo, porq conmigo ya habló y no tengo más q decirle, que esto ya me agota, de verdad. La cabronada pa´ ella es q yo la pillé in fraganti! No hace falta q digáis q fue otra tía, porq ya le dije q no buscara más, ¡¡¡q fui yo!!! pero ¡¡¡porq es una choriza!!! Así q no os preocupéis. Lo único q puede hacerme es inventar un rumor sobre mí, y no creo q nadie lo crea, por su reputación y la mía. ¡¡¡Si es q soy una santa!!! ¡¡¡No puede inventar nada!!!

 

En realidad, ya siento yo q esto te salpique a ti. En serio. Bueno, a ver en qué queda. Pero nada, ¿eh? no te preocupes, porq se le va la pinza, pero soy yo más peligrosa q ella. Cuéntame más de esto, si te enteras de algo. ¡¡¡¡Remu’a!!!! Y mi familia, por q no ha leído nada de esto todavía, q no me llaman?? En fin, ciao!! Remuá!!!!

8:50 AM

 

AnonymousAnonymous said…

 Rocío, pasa totalmente de esa sisona. que tenga cuidado con las amenazas  porque se pueden volver en su contra. Tu padre esta indignado con esta historieta infantil. A la cateta que le den. me parece que voy a llamar a la residencia. Bueno, llamará Reyes. considero que deben saber a quien meten. los cuentos de esta chica los sabe todo Gijon. tu no la conocias de nada hasta que te siso. ni es de tu circulo ni ha ido a tu colegio. y sus amiguitas que se limpien el culito con otra. anonimo veneciano.

4:31 PM

 

Anonymous said…

Hola Rocio. Soy Reyes. Por lo de esta tía no te preocupes, pero a mi me parece una psicópata, no te puedes cambiar de residencia? no te viene bien estar con españolas y menos de este tipo. No se…, yo creo que va a lanzar un contra rumor diciendo que eras tú la que mangaba. Este tipo de gente suele reaccionar así. Tú pasando de todo. Un beso enorme. Mañana te vuelvo a escribir.

 

El caso es que la niñata ésta al final desapareció de la residencia, sin despedirse de nadie…

 

 

 Thursday, September 14, 2006

 

… Joseph, ¿sabes q se fue la perrilla?? La Lorelai. Desapareció. Ayer estuve hablando con Liam (el de Sudáfrica que se las lleva a todas de calle), y me dice de repente: qué voz más fea tenía Lorena, ¿verdad? Yo le contesté, uy, si sólo fueraeso… Y de repente caí en la cuenta de que hacía que no la veía desde nuestra gran charla. Bueno, pues resulta que se fue sin despedirse de nadie. El caso es que la Isabel pedorreta ésa que sólo quiere hablar con ingleses, la llamó enfadada (no sé en qué idioma discutieron…), preguntándole que ¡¡por qué se había ido sin decir adiós!! Y va la perrilla y le dice: ay, lo siento, es que pensé que me odiabas. Lógico. Sentimiento de culpabilidad total. Lógica pura.

 

 

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2 thoughts on “La cleptómana de Gijón

  1. genial!!!! tendras historias para escribir un libro de la residencia no???
    y nunca has vueto a saber de su vida¿¿

    muchos besos!

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